El operador activó el mecanismo de respuesta de la demanda este martes al filo de las 21:30 horas tras una caída imprevista de la producción eólica. Se trata de la cuarta interrupción en lo que va de año.
El sistema eléctrico español ha vuelto a encender las alertas. Por tercera vez en apenas un mes —y la cuarta en lo que va de año—, Red Eléctrica ha comunicado a la gran industria la necesidad de paralizar temporalmente su actividad para compensar un repentino desajuste entre la oferta y la demanda.
El incidente se registró este martes, 11 de agosto, a las 21:28 horas, coincidiendo con la caída del sol y la consecuente desaparición de la generación fotovoltaica. En ese momento, el operador procedió a la activación del Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), un mecanismo que exige a los grandes consumidores reducir su consumo a cambio de una compensación económica.
Radiografía del corte eléctrico
La activación de esta red de seguridad se extendió durante aproximadamente una hora y media, movilizando una parte significativa de las reservas del sistema peninsular:
| Indicador | Datos de la activación (11 de agosto) |
| Potencia movilizada | 943 MW (de los 1.775 MW totales disponibles) |
| Energía activada | 1.412,6 MWh |
| Precio medio ponderado | 210,91 €/MWh |
| Valor económico estimado | ~ 297.800 € (coste total de la energía activada) |
El apagón está descartado, pero crece la tensión
Desde Red Eléctrica aclaran que el objetivo de esta intervención fue garantizar los niveles de reserva exigidos ante una situación muy concreta: «una reducción de la producción eólica no prevista». El operador subraya que, a pesar de la drástica medida para el sector industrial, «la continuidad del suministro no se vio en ningún momento comprometida».
Fuentes del sector eléctrico respaldan esta versión y descartan tajantemente que la activación del SRAD sea la antesala de un apagón ciudadano. Se trata de una herramienta estrictamente preventiva, diseñada para mantener la seguridad del sistema y aportar flexibilidad cuando las altas temperaturas se cruzan con una producción renovable inferior a la pronosticada.
Preocupación en el tejido industrial
A pesar del carácter preventivo del mecanismo, la creciente recurrencia de estos parones ha generado un profundo malestar. La gran industria ya venía advirtiendo del riesgo de nuevos cortes, especialmente durante los picos de demanda vespertinos.
«Nos estamos cargando la red», lamentan fuentes del sector eléctrico consultadas tras este último episodio.
Para el segundo semestre de 2026, el sistema eléctrico peninsular tiene adjudicados 1.775 MW de potencia para este servicio de flexibilidad. Sin embargo, el hecho de que desde mediados de julio se haya recurrido ya en tres ocasiones a paquetes de 943 MW demuestra que el mecanismo se está utilizando de forma intensiva para sostener las tensiones derivadas de la intermitencia de las energías renovables.












