Tratamientos a medio terminar, algunos pagados a tocateja y otros financiados a través de préstamos ordinarios o contratos de financiación vinculantes. Estos últimos, serán los que lo tengan más fácil para recuperar su dinero, los otros dos serán los últimos del concurso de acreedores tras la Seguridad Social y las compañías financieras
Manida como pocas, la cita que dice que «una imagen vale más que mil palabras» es ineludible en esta ocasión. No se puede hacer un mejor resumen de la situación actual de Dentix que el que expone la imagen que ilustra este artículo. Decir más con menos sería imposible, más si se pretende hacer usando el lenguaje escrito. Después de ordenar el cierre de todas sus clínicas y dejar colgados a unos cien mil clientes, por una retorcida casualidad, una clínica de Dentix en Cádiz ha amanecido con un mensaje de error de Windows en una de las pantallas que tiene en su escaparate, un mensaje que se conoce popularmente como un «pantallazo Azul«.
Para quienes no estén familiarizados con los ordenadores, este característico y temido mensaje de error aparece cuando un sistema operativo deja inesperadamente de funcionar y, en argot informático, «se cuelga». Puede ocurrir por motivos diversos y algunas veces -las menos- se soluciona con un simple reinicio; pero otras -las más- son el presagio de un fallo en el sistema que solo se soluciona poniendo el equipo en manos expertas y que, a veces, requiere incluso el recambio de algún componente.
Hace ya más de un mes, la salud bucal de casi cien mil personas en toda España también se quedó «colgada«: Dentix se declaraba en concurso de acreedores. El «pantallazo azul» de Dentix no fue de los «buenos», sino que era un aviso de lo que estaba por venir: La compañía ordenó este pasado viernes cerrar, sin previo aviso a los clientes, las más de 350 clínicas que tiene repartidas por toda la geografía española, en las que trabajan unas 3.4000 personas atendiendo a unos 100.000 clientes.
Ante esta situación que afecta a decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas, la Sección de Reclamaciones de la Comisión Sectorial de Consumo organizó a finales de octubre una reunión monográfica con las comunidades y ciudades autónomas para «aunar el procedimiento a seguir por parte de todas las autonomías en la información y orientación proporcionada a los usuarios afectados». Por otra parte, el Ministerio de Consumo está pendiente de que el Boletín Oficial del Estado (BOE) y/o el Boletín Oficial de Registro Mercantil (BORME) publiquen el auto judicial sobre el concurso de acreedores para publicar «nota informativa que será distribuida entre todas las comunidades y ciudades autónomas», según ha informado la Ciudad Autónoma de Ceuta en un comunicado en el que detalla las recomendaciones para los afectados por el cierre de Dentix.
Lo más probable es que muchas de las personas afectadas por el cierre de Dentix tengan que acabar en los tribunales para recuperar su dinero, pero, más allá de la cuestión económica, el cierre de las clínicas impide inclsuo que los clientes afectados puedan acceder a sus historias clínicas para poder retomar sus tratamientos -siempre habiendo conseguido cancelar previamente el contrato con Dentix-.

¿Qué dice la compañía?
En negociaciones con sus acreedores desde principios de año debido a los problemas de financiación que arrastra y, paralelamente en búsqueda de que algún inversor adquiriera la totalidad de la compañía , Dentix acusa al fondo de inversión KKR de «graves incumplimientos» que han provocado que Dentix pida entrar en concurso voluntario para tratar de salvar, literalmente, los muebles, pues todavía dispone de un pequeño margen para encontrar otro fono inversor y no tener que entrar en fase de liquidación y cerrar la compañía. Sin embargo, los procedentes no son halagüeños.
Con respecto a la situación en la que quedan sus clientes, la empresa no ha hecho ningún pronunciamiento público.
Antecedentes de las clínicas dentales low cost
No es la primera cadena dental que protagoniza una situación similar en España. Tal y como recordaba FACUA, en un comunicado en el que reclamaba una mayor protección a los consumidores reforzando la regulación de las clínicas odontológicas, los casos protagonizados por otras empresas como iDental, Dental Line, Vitaldent y Funnydent revelan la «desprotección de los derechos de los pacientes sin que ninguna autoridad reguladora actúe y ponga fin a prácticas que buscan el máximo enriquecimiento a costa de dañar la salud de las personas«.
España es un país en el que la cobertura del sistema sanitario es escasa en el área de la odontología y en el que los precios de los profesionales particulares suelen ser prohibitivos para el bolsillo medio de la ciudadanía. Una situación que supone el caldo de cultivo perfecto para que este tipo de clínicas de «bajo coste» –aunque podría decirse que son de «coste moderado»- tengan un relativo éxito. Sin embargo, muchas de ellas siguen un patrón similar: su modelo de negocio se fundamenta en mantener un elevado volumen de clientes para poder generar beneficios, lo que se traduce en la financiación de servicios que son de dudoso cobro y que, simplificando el proceso, acaban generando una burbuja de deuda que, cuando estalla, deriva en la quiebra de la compañía.











