Tras completar la maniobra de «inyección translunar», los cuatro astronautas se dirigen a la cara oculta del satélite en el primer viaje tripulado en más de medio siglo.
El regreso de la humanidad a la Luna ha dado hoy su paso más decisivo. Este viernes, a la 1:49 hora peninsular, la nave Orion encendió sus motores para ejecutar la maniobra de inyección translunar, el impulso definitivo que ha sacado a la tripulación de la órbita terrestre para lanzarlos hacia el espacio profundo. Con este «rugido» de casi seis minutos, la NASA confirma que Estados Unidos vuelve a enviar astronautas a la Luna, esta vez «más lejos que nunca».
Un «búmeran» de precisión milimétrica
La estrategia de la misión es tan elegante como compleja. La Orion ha entrado en una trayectoria de retorno libre:
- El impulso: El motor principal del módulo de servicio (fabricado por la ESA y Airbus) generó una fuerza de 27.000 newtons.
- El efecto: La nave ahora viaja en una trayectoria en forma de «8».
- El regreso: La gravedad de la Luna curvará su camino, permitiéndoles rodear la cara oculta y volver a la Tierra de forma natural, como un búmeran, sin necesidad de propulsión adicional.
Testigos de la inmensidad: Las voces desde la Orion
Tres horas después de la maniobra, el comandante Reid Wiseman y su equipo compartieron sus sensaciones mediante una videollamada que ya es histórica. Wiseman describió la sobrecogedora imagen del sol poniéndose tras la Tierra, permitiéndoles divisar África, Europa e incluso auroras boreales desde el espacio.
«No hay nada normal en esto. Es un esfuerzo hercúleo», confesó el comandante al reflexionar sobre la magnitud del viaje.
Por su parte, la especialista Christina Koch ya ha hecho historia antes de llegar a su destino: tras las primeras 24 horas de misión, se ha convertido oficialmente en la mujer que más lejos ha viajado de la Tierra en toda la historia de la carrera espacial.
Seguridad ante todo
Aunque la maniobra ha sido un éxito rotundo, la NASA tenía preparados múltiples planes de contingencia. En caso de fallo del motor principal, los motores auxiliares habrían permitido maniobrar para traer a los astronautas de vuelta. Esta trayectoria de retorno libre es el sistema de seguridad más fiable, el mismo que salvó a la tripulación del Apolo 13 en 1970 tras su famosa explosión.
Un éxito compartido en un clima político dispar
Mientras la tripulación (formada por Jeremy Hansen, Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover) insiste en el valor de la cooperación internacional y el papel fundamental de la Agencia Espacial Europea, el clima político en la Tierra es distinto. Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump ha reivindicado el éxito con un marcado tono nacionalista, afirmando en sus redes sociales que «nadie se nos acerca» y que Estados Unidos está «ganando en el espacio».

















