La normativa aprobada en 2023 establece un estricto régimen de sanciones para garantizar la protección de los más de 20 millones de animales de compañía en España, prohibiendo su permanencia habitual en espacios exteriores o vehículos.
El marco jurídico de la protección animal en España ha experimentado una transformación significativa tras la aprobación, en marzo de 2023, de la Ley de Bienestar Animal. Esta regulación responde a una realidad social evidente: en uno de cada tres hogares españoles reside, al menos, un animal de compañía. Ante este escenario, la legislación introduce obligaciones precisas para los propietarios, cuyo incumplimiento puede acarrear sanciones económicas de una cuantía excepcional, alcanzando en los supuestos más graves los 200.000 euros.
Limitaciones a la estancia en exteriores y tiempos de supervisión
Uno de los pilares fundamentales de la norma es la regulación de los espacios donde pueden permanecer las mascotas. La legislación prohíbe de manera taxativa mantener de forma habitual a perros y gatos en terrazas, balcones, azoteas, trasteros, sótanos o patios. Esta restricción se hace extensiva a espacios similares y al interior de los vehículos, con el fin de evitar situaciones de desamparo o riesgos para la integridad del animal.
Asimismo, la ley determina límites temporales estrictos en cuanto a la estancia de los animales sin supervisión humana. Con carácter general, ningún animal de compañía puede permanecer solo durante más de tres días consecutivos. No obstante, en el caso específico de los perros, este límite se reduce significativamente, fijándose en un máximo de 24 horas.
Clasificación de las infracciones y cuantía de las sanciones
El sistema sancionador previsto en la Ley de Bienestar Animal se estructura en tres niveles de gravedad, atendiendo al daño causado o al tipo de obligación omitida:
- Infracciones leves: Incluyen incumplimientos administrativos o de cuidados que no deriven en daños físicos ni alteraciones del comportamiento. Las sanciones oscilan entre los 500 y los 10.000 euros.
- Infracciones graves: Comprenden escenarios donde existe daño o sufrimiento, tales como la falta de identificación del animal o su uso como premio en sorteos. Las multas en este tramo se sitúan entre los 10.001 y los 50.000 euros.
- Infracciones muy graves: Se refieren a conductas que provoquen la muerte del animal o su sacrificio no autorizado, siempre que no sea constitutivo de delito penal. En estos casos, las cuantías varían entre los 50.001 y los 200.000 euros.
Impacto en la responsabilidad del propietario
Más allá de la protección física de los animales, la normativa busca reforzar la responsabilidad de los titulares mediante incentivos económicos negativos. Con más de 20 millones de animales de compañía en el territorio nacional, la ley pretende erradicar conductas negligentes y consolidar el rol de perros y gatos como miembros de pleno derecho en la estructura familiar, garantizando que su cuidado se ajuste a unos estándares mínimos de protección y seguridad jurídica.



















