La estampa que presentan varias playas, entre ellas tres de las principales: Benítez, La Ribera y El Chorrillo, en la tarde de este sábado es la imagen propia de un fin de semana de verano sin pandemia: arenales abarrotados, inexistente distancia de seguridad y caso omiso a la recomendación de usar mascarilla si hay aglomeraciones. Ceuta, que estuvo cerca de volver a la fase 0 por un repunte de casos y que ha pasado a fase 3 «sobre la bocina», se la sigue jugando por unos rayos de sol
En un verano marcado por la pandemia, la gestión de las playas representa un frente de batalla abierto para cualquier gobierno local y el de Ceuta no se escapa a esta situación. Si bien, en su momento, se anunciaron una serie de medidas que estaban en estudio para controlar el aforo de las mismas, lo cierto es que, el Ejecutivo se da de plazo para comenzar estas actuaciones el día 15 de junio que es cuando comienza la temporada de baño.
Sin embargo, hay otro actor que tiene responsabilidad en este asunto y no está cumpliendo con su parte. Se trata de la ciudadanía o de una parte de ella, que sigue instalándose en los arenales, aún cuando los ve llenos y que no está dispuesta a estar tomando el sol con una mascarilla puesta. Ya se sabe, las marcas no son agradables.
En la tarde de este sábado, tanto La Ribera como El Chorrillo y la playa de Benítez, tres de las playas principales de la ciudad, la imagen es propia de un verano sin pandemia. Y es que, aunque desde arriba se puede ver que la playa está llena, la gente sigue llegando y, por el contrario, son muy pocas las personas que se van.
Otra cuestión que también resulta cuando menos llamativa es ver al Servicio Marítimo de la Guardia Civil teniendo que patrullar las orillas de las playas para pedirle a las embarcaciones que por allí pululan, que se alejen de la zona de baño. La falta de señalización y delimitación de la zona de baño es la causante de ello.
Ceuta lleva diez días sin casos activos de COVID-19, aunque hace pocas semanas vivió un rebrote que estuvo cerca de devolver a la ciudad a la fase 0 de la desescalada. De hecho, aún cuando el repunte estuvo localizado y controlado, también corrió el riesgo de no pasar a la fase 3. Finalmente, y como indicó el consejero de Sanidad, Javier Guerrero, el Ministerio de Sanidad dio un voto de confianza a la ciudad, pero parece que no estamos correspondiendo.
De hecho, con escenas como estas, que no se produzcan nuevos contagios es cuestión de suerte. Ceuta se la sigue jugando por unos rayos de sol.





















