Madrid — Se conocen nuevos y escalofriantes detalles sobre la muerte de Aisha El Bannoudi, la mujer de 30 años brutalmente atacada el pasado 2 de febrero en su vivienda de Sevilla la Nueva (Madrid). Tras fallecer el pasado 17 de julio debido a las graves secuelas y tras superar medio centenar de intervenciones, la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género la ha verificado como la víctima número 29 de la violencia machista en lo que va de año en España.
Un crimen «urdido y premeditado» por su esposo
La investigación de la Guardia Civil señala a su marido, Ibrahim B., como el cerebro que planificó y financió la ejecución de la madre de sus tres hijos, tras comunicarle esta su intención de divorciarse al descubrir sus infidelidades. El hombre, que permanece en prisión junto a los dos sicarios contratados (Anderson M. y Julio M.), articuló un minucioso plan para acabar con la vida de Aisha:
- Infiltración y agresión: El esposo facilitó las llaves del domicilio a los asesinos y los guió previamente en su coche hasta las inmediaciones de la vivienda. Tras llevar la víctima a sus hijos mayores al colegio, los atacantes la golpearon violentamente y la rociaron con tolueno (un potente disolvente) para prenderle fuego mientras el bebé de siete meses dormía en la cuna.
- Móvil económico: Apenas nueve días antes del ataque, Ibrahim contrató un seguro del hogar del que posteriormente llegó a reclamar más de 7.000 euros por los daños causados por el incendio.
Voluntad homicida hasta en el centro hospitalario
A pesar del brutal ataque y las graves quemaduras en la mitad de su cuerpo, Aisha logró recobrar la consciencia y llamar al 112 y a su suegro para alertar de lo sucedido. Sin embargo, las intenciones de acabar con su vida no cesaron tras su ingreso hospitalario.
Los investigadores interceptaron conversaciones de Ibrahim donde planeaba un segundo ataque contra Aisha mientras estaba ingresada en el hospital, lo que llevó al juez a restringir de urgencia el régimen de visitas a la víctima. Asimismo, la familia de Aisha sostiene que la joven se sentía acorralada e incluso llegó a grabar a su marido intentando verter sustancias en su café tras oírle decir por teléfono: «Reza para que esta puta se lo beba».
Aisha, calificada por su entorno como una persona volcada en el cuidado de sus hijos, deja tres huérfanos de 10, 7 y 1 año. La familia traslada sus restos a su Marruecos natal para darle el último adiós mientras exige justicia frente a los tribunales.

















