Los residentes de las promociones VPO vuelven a movilizarse contra la inseguridad tras el traslado de inmigrantes al barrio, en una concentración donde el cansancio derivó en altercados entre los propios manifestantes.
CEUTA.– La indignación y el cansancio acumulado han vuelto a sacar a la calle a los vecinos de la barriada de Loma Colmenar. Este domingo, residentes de las promociones de 317, 170 y 226 VPO se concentraron nuevamente en la avenida Cadi Iyad para exigir medidas urgentes a las administraciones ante el deterioro de la convivencia y la seguridad en la zona, provocado —según denuncian— tras el traslado de inmigrantes al barrio y el incremento de peleas nocturnas.
Sin embargo, el clima de alta crispación que atraviesa la barriada acabó pasando factura a la propia protesta: el agotamiento generalizado derivó en discusiones y enfrentamientos verbales entre los manifestantes, obligando a intervenir a los efectivos de la Policía Nacional para separar a los implicados y calmar la situación.
Exigencias clave y llamadas al diálogo
Durante la movilización, en la que se portaron pancartas y se cortó de forma puntual el tráfico con una sentada, un portavoz vecinal tomó la palabra para desgranar los principales reclamos del barrio:
- Mayor presencia policial: Solicitan un despliegue continuado y refuerzo de vigilancia, especialmente durante las horas nocturnas.
- Coordinación institucional: Urgen a la Ciudad Autónoma y al Gobierno central a sentarse a trabajar conjuntamente en soluciones reales sin «falsas esperanzas».
- Protección a los menores: Los residentes matizaron que su protesta busca recuperar la tranquilidad diaria y matizaron que defienden la protección de los menores inmigrantes que permanecen en las calles, pidiendo que no se contrapongan derechos.
Un barrio desgastado y divididos por la tensión
El ambiente reflejó la compleja realidad del vecindario. Mientras los residentes protestaban, varios grupos de inmigrantes observaban la movilización desde las inmediaciones. A su vez, los cortes de carretera provocaron fricciones entre los propios vecinos, visibilizando el desgaste psicológico de las últimas semanas.
«Estamos abandonados por las instituciones. La tensión está terminando por dividirnos y provocando que personas que vivimos en la misma zona nos enfrentemos entre nosotras», lamentó Fátima, una de las residentes presentes.
A pesar de las disputas puntuales, los colectivos vecinales concluyeron la jornada reafirmando su intención de mantener las protestas de manera indefinida si el Ejecutivo central y el de la Ciudad no ofrecen respuestas concretas para garantizar la seguridad en Loma Colmenar.












