El presidente del Gobierno transmuta su pretendido liderazgo en la socialdemocracia europea en una sucesión de conflictos estratégicos, con el apaciguamiento a Rabat y el acercamiento a Pekín como principales puntos de fricción.
La política exterior de Pedro Sánchez en su segunda legislatura ha experimentado un giro radical: de aspirar a encabezar la socialdemocracia europea a quedar situado en una posición defensiva e incómoda frente a sus principales socios estratégicos. La acción internacional del Ejecutivo se ha convertido en una herramienta de consumo doméstico que, lejos de consolidar la influencia de España, ha provocado severos desencuentros con la UE, la OTAN, Estados Unidos e Israel.
El mayor fracaso diplomático se concentra en el norte de África. El viraje unilateral respecto al Sáhara Occidental para apaciguar a Rabat conllevó la ruptura de relaciones con Argelia. A pesar del coste geopolítico, la política de subordinación a Marruecos se ha demostrado fallida, tal y como evidenció la crisis migratoria del pasado 30 de julio en Ceuta. Asimismo, la sintonía de Moncloa con China —definida por la UE como «rival sistémico»— ha generado alarma entre los socios comunitarios, especialmente tras proyectos industriales estratégicos en zonas defensivas como Ferrol, al tiempo que se ha postergado el acuerdo de Defensa con Japón.
En el tablero atlántico y de Oriente Próximo, el panorama refleja idéntica distancia. La vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca ha reabierto las discrepancias por el gasto militar exigido en la OTAN y el uso de las bases de utilización conjunta como Rota. A ello se suma la tensión con Israel tras el reconocimiento testimonial del Estado palestino —que no logró arrastrar al núcleo de la UE— y los constantes choques ideológicos con mandatarios como Javier Milei en Argentina. Ante este escenario, la próxima Cumbre Iberoamericana en Madrid se presenta como el examen definitivo para comprobar si el protagonismo buscado por Sánchez se traduce en influencia real o confirma el aislamiento de España.












