El equipo de Luis Enrique encarrila el pase a cuartos tras un tramo final arrollador. El georgiano, que salió desde el banquillo, firmó un doblete en un partido que tuvo de todo: golazos, errores groseros y suspense hasta el final.
París vivió una noche de Champions auténtica, de esas que cambian de guion cada diez minutos. El PSG sufrió, resistió y terminó goleando a un Chelsea que, pese a competir durante gran parte del encuentro, se desmoronó en el tramo final víctima de sus propios errores y del talento desbordante de los locales.
Un intercambio de golpes constante
El partido comenzó con un ritmo frenético. Bradley Barcola justificó su titularidad anotando el primero con una volea perfecta tras un servicio de Neves. Sin embargo, el Chelsea no se amilanó y aprovechó las dudas defensivas de Safonov para empatar gracias a un remate de Malo Gusto.
Justo antes del descanso, cuando mejor estaban los «blues», apareció la magia de Ousmane Dembélé. El «Mosquito» fabricó un contragolpe letal que terminó con un recorte y un disparo ajustado para poner el 2-1. Pero la alegría duró poco en la reanudación: Enzo Fernández culminó una gran jugada de Pedro Neto para volver a poner las tablas en el marcador.
El factor Kvaratskhelia y el colapso de Jörgensen
El punto de inflexión llegó en el minuto 75. Un error imperdonable del guardameta Filip Jörgensen, que regaló el balón en la salida, permitió a Vitinha definir con una vaselina exquisita para el 3-2. A partir de ahí, el Chelsea desapareció y emergió la figura de Khvicha Kvaratskhelia.













