El uruguayo firma una gesta con tres goles para doblegar a un Manchester City desconocido en una noche de máxima emoción. Vinicius falló un penalti que pudo ampliar la renta.
La cuestión en el Madrid andaba entre ganar tiempo a la espera de refuerzos o aprovechar el presente con lo que había. Los hombres de Arbeloa, siguiendo la bandera de un Fede Valverde estelar, optaron por lo segundo: una defensa heroica del escudo para escribir una hazaña que ya es historia de la Champions. En una noche de nervio y corazón, el Madrid construyó una victoria encomiable desde la adversidad y la inteligencia.
La apuesta de Arbeloa y el factor Valverde
Con un equipo mermado por las bajas, Arbeloa se decantó por el riesgo dando entrada al joven Thiago y a un Brahim hiperactivo. Aunque el City de Guardiola amenazó de inicio por la banda de Doku, el superhéroe de la noche acudió al rescate.
El primer golpe llegó casi por sorpresa. Un balón largo de Courtois habilitó a Valverde, quien le ganó la espalda a O’Reilly, sorteó a un Donnarumma aturullado y marcó a puerta vacía. El gol transformó el Bernabéu y hundió la confianza inglesa. Poco después, tras una gran diagonal de Vinicius, el uruguayo volvió a aparecer en el corazón del área para cruzar el balón a la red con la zurda, ejerciendo de «nueve» interino.
El sombrero de seda y el perdón de Vinicius
La apoteosis llegó con el tercer tanto, una obra de arte que Valverde recordará siempre. Tras un pase picado de Brahim, el «Halcón» se deshizo de Guehi con un sombrero de artesanía y batió por tercera vez al meta italiano. Una definición de seda para un futbolista que ha hecho de la potencia su sello, pero que anoche demostró una técnica exquisita.
El marcador pudo ser aún más escandaloso. En la segunda mitad, una contra de Vinicius terminó en penalti cometido por Donnarumma. Sin embargo, el brasileño lanzó sin convicción y el portero detuvo el envío. Pese al error, el Bernabéu perdonó a su estrella, aunque queda la duda de si ese gol se echará de menos en el Etihad.















