El dirigente ultraderechista Alvise Pérez ha rechazado públicamente la incorporación de numerosos ex cargos de VOX y Ciudadanos. La formación solo contará con dos antiguos representantes de VOX que compatibilizaron su labor política con su profesión.
Valladolid. Se Acabó la Fiesta (SALF) formaliza su llegada a Castilla y León con una candidatura que, según fuentes del entorno del partido, pretende proyectar un “perfil técnico” y marcar distancia con la política profesionalizada. La lista estará compuesta por siete personas procedentes de la sociedad civil y dos exdiputados autonómicos de VOX, Rodrigo y Teira, a quienes la formación presenta como profesionales con oficio y una trayectoria política limitada a una legislatura.
Desde el entorno de Pérez se subraya que la selección ha sido “muy restrictiva” y responde a una estrategia deliberada para evitar el desembarco masivo de antiguos cuadros de otros partidos. De acuerdo con fuentes internas, el líder de SALF habría rechazado ofertas de incorporación de numerosos ex responsables de VOX y Ciudadanos, en coherencia con su discurso contra la “partitocracia” y las redes de cargos orgánicos.
La línea argumental que traslada el partido insiste en huir de lo que consideran “reciclaje” de políticos profesionales. “En SALF no queremos gente sin oficio profesional, sin haber cotizado o con media vida en política”, señalan desde el entorno de la formación, reforzando así una marca que se define como ajena a los aparatos tradicionales.
En ese contexto, la presencia de Rodrigo y Teira se interpreta como un movimiento calculado: perfiles conocidos dentro del espacio de la derecha, pero que, según defiende SALF, continuaron ejerciendo su actividad laboral mientras desempeñaban su cargo público, un elemento con el que el partido busca diferenciarse del modelo de dedicación política exclusiva.
En privado, algunos miembros del entorno admiten que el objetivo es sumar conocimiento institucional sin erosionar el relato de “gente normal” frente a los partidos tradicionales. La composición de la candidatura anticipa una campaña orientada a captar el voto de protesta, pero sin abrir la puerta a una integración amplia de antiguos cuadros de otras formaciones.
Con Rodrigo y Teira como los únicos perfiles procedentes de VOX, la dirección de SALF trata de blindar su mensaje: apertura a independientes y cierre a los aparatos. La incógnita es si esta fórmula permitirá movilizar apoyo electoral o si, por el contrario, limitará la implantación territorial de una marca que aspira a crecer con rapidez sin parecerse a aquello que su líder denuncia con mayor virulencia.




















