Sospechas, silencios y secretos rodean el intento de asesinato de Vladímir Alexéyev, general del GRU ruso, quien resultó herido tras recibir tres disparos en lo que se considera el cuarto ataque contra un alto militar ruso en poco más de un año.
Alexéyev se encuentra recuperándose, mientras las autoridades mantienen una estricta discreción sobre los detalles del incidente. El misterio sobre los responsables y los motivos del ataque ha generado un clima de incertidumbre y especulación, con expertos en seguridad hablando de posibles juegos de espionaje interno y rivalidades dentro de los servicios de inteligencia.
Analistas señalan que los recientes intentos de asesinato a altos mandos del GRU reflejan un panorama de tensiones extremas dentro del aparato militar ruso, donde el riesgo de intrigas y conspiraciones parece incrementarse. Hasta ahora, ninguna organización ha reivindicado el ataque, lo que alimenta las teorías sobre operaciones clandestinas y conflictos de poder dentro del círculo militar y de inteligencia.
El atentado vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de figuras clave en la estructura de seguridad rusa y el alcance de las luchas internas en un entorno marcado por la opacidad y el secreto absoluto.
