PP y Vox descartan repetir los errores de las generales de 2023, fijando al PSOE como único adversario y abriendo una etapa de entendimiento tras consolidar sus pactos de coalición autonómicos.
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El Partido Popular y Vox han establecido una alianza táctica de no agresión de cara a las próximas elecciones generales del 29 de noviembre, acordando centrar la totalidad de su estrategia política en confrontar la gestión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Ambas formaciones han decidido corregir el rumbo respecto a la campaña de 2023, cuando los constantes reproches entre Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal por la entrada en las instituciones perjudicaron las expectativas electorales de la derecha.
Las cúpulas de Génova y Bambú coinciden en que el escenario político ha cambiado sustancialmente. Tras la firma de los acuerdos de gobierno en comunidades como Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, la presencia de ambas fuerzas en ejecutivos compartidos se percibe como una realidad consolidada. Ante el discurso de la Moncloa de volver a confrontar «derechos contra derechas», tanto el PP como Vox dan por descontada esa estrategia y rechazan entrar al choque directo entre ellos.
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Desde la dirección de Vox señalan que el único objetivo de su campaña será señalar al PSOE como responsable del deterioro de los servicios públicos, la asfixia fiscal y la inseguridad, mientras que en el entorno de Feijóo remarcan que el foco estará puesto de forma exclusiva en la alternativa a Pedro Sánchez. Aunque ambas formaciones buscarán marcar sus perfiles propios para movilizar a sus respectivos electorados, asumen un compromiso de contención mutua para garantizar una mayoría que les permita gobernar.




