La gestión de la inmigración en Ceuta ha desencadenado un nuevo choque político de alto voltaje, aunque esta vez con un reparto de actores inédito. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas —históricamente alineado con posturas moderadas—, han abierto de forma conjunta un frente directo contra el Gobierno central de Pedro Sánchez a cuenta de los menores extranjeros no acompañados.
La disputa deja al margen a Vox —formación que llegó a romper pactos de gobierno autonómicos con el PP por el reparto de menores— tras un notable conceptual y práctico en el discurso de la dirección popular en materia migratoria.
Exigencia de expulsiones tras los sucesos de julio
En una comparecencia conjunta en la ciudad autónoma, Feijóo y Vivas rechazaron de forma tajante que los menores sean trasladados a la Península mientras se tramitan sus expedientes. Ambos dirigentes exigieron abiertamente la devolución de todas las personas que entraron irregularmente durante los episodios del 30 y 31 de julio, tachados de «invasión», precisando que la medida debe aplicarse a «menores y mayores» por igual.
«Ni mayores ni menores. Han de regresar todos.» — Alberto Núñez Feijóo, durante su comparecencia en Ceuta.
Oposición frontal al plan del Ejecutivo
Esta postura choca frontalmente con la propuesta planteada por el Ejecutivo central, que aboga por derivar a parte de los menores hacia diferentes comunidades autónomas de la Península para aliviar la saturación de los centros de acogida ceutíes.
El movimiento conjunto de Feijóo y Vivas supone un giro en el equilibrio político en torno a las fronteras del sur y abre un escenario de consecuencias imprevisibles para la coordinación institucional en materia de protección a la infancia.












