El biatleta noruego empaña el éxito de su delegación en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 al revelar ante las cámaras de televisión el engaño a su pareja. Las críticas, encabezadas por la leyenda Johannes Thingnes Boe, lamentan que su vida privada haya restado protagonismo al podio.
Los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 han vivido uno de sus episodios más insólitos fuera de lo estrictamente deportivo. El biatleta noruego Sturla Holm Laegreid, tras conquistar la medalla de bronce en la final de los 20 kilómetros celebrada en Anterselva (Italia), ha desatado un auténtico terremoto mediático. Lo que debería haber sido una celebración por su éxito en la nieve se convirtió en una confesión sentimental que ha generado un aluvión de críticas en su país de origen.
Una confesión entre lágrimas en la televisión nacional
Nada más cruzar la línea de meta y frente a los micrófonos de la televisión noruega NRK, Laegreid rompió a llorar, no por la emoción del metal obtenido, sino por un secreto personal que, según sus palabras, le estaba consumiendo. «Hay alguien que quizás no esté viendo hoy. Hace medio año conocí al amor de mi vida, la persona más bella del mundo, y hace tres meses cometí el mayor error de mi vida y la engañé«, declaró el atleta en una intervención que ha dado la vuelta al mundo.
El biatleta aseguró que el deporte ha pasado a un segundo plano en los últimos días, calificando la última semana como «la peor de su vida». Con una tristeza profunda, sentenció que su pareja era su verdadera «medalla de oro» y que su único objetivo al hacer pública su infidelidad era «poner todo sobre la mesa» con la esperanza de ser perdonado.
El rechazo de sus compañeros y la sombra sobre el oro
La reacción en Noruega no se ha hecho esperar, y no ha sido precisamente de compasión. La principal crítica que recibe Laegreid es haber opacado el éxito de sus compañeros y haber utilizado una plataforma olímpica para asuntos estrictamente privados. El momento de la confesión ha sido especialmente cuestionado por figuras de peso en el deporte invernal.
El cinco veces campeón olímpico y ahora experto de la NRK, Johannes Thingnes Boe, se mostró contundente ante la actuación de su excompañero: «Fue una completa sorpresa. Su acción estuvo mal; vimos a un muchacho arrepentido, pero desafortunadamente la hora, el lugar y el momento no son los adecuados», señaló Boe, lamentando que la noticia del bronce y el rendimiento del equipo noruego hayan quedado en un segundo plano mediático.
La defensa del biatleta: «Quiero ser un buen modelo a seguir»
Ante la avalancha de reproches que le acusan de egocentrismo y de arrebatar el protagonismo al resto de medallistas, Laegreid ha querido defender su postura. El atleta sostiene que su intención no era otra que la honestidad radical. «No tengo nada que perder. Quiero ser un buen modelo a seguir, pero tengo que admitir cuando cometo errores», afirmó, reiterando que hizo la confesión «por ella y ahora por el mundo entero».
Mientras el debate sobre los límites entre la vida privada y la esfera pública de los deportistas de élite sigue encendido en Noruega, el foco mediático se ha desplazado ahora hacia la búsqueda de la identidad de su pareja y de la tercera persona implicada en el engaño, convirtiendo un éxito olímpico en un drama de crónica social.




















