El primer ministro británico, Keir Starmer, logró superar ayer su mayor crisis política desde que asumió el cargo, al recibir el respaldo tanto de su gabinete en pleno como del grupo parlamentario laborista. La crisis estalló tras la polémica alrededor de Peter Mandelson, ex embajador británico en Washington, quien mantuvo una relación profesional con el fallecido proxeneta Jeffrey Epstein.
Starmer, cuya vida personal permanece libre de escándalos, insistió en que ni él ni Mandelson estuvieron involucrados en las actividades criminales de Epstein. Aun así, la controversia provocó llamados dentro del Partido Laborista para que abandonara el cargo.
Tras recibir apoyo, Starmer visitó este martes un centro comunitario en Welwyn Garden City, en Hertfordshire, donde declaró: “Nunca abandonaré a la gente de la que he recibido la responsabilidad de luchar por ella, ni del país al que amo”. El premier también aprovechó para criticar al partido nacionalista Reform UK, liderado por Nigel Farage, actualmente a la cabeza de las encuestas, dejando de lado a la oposición conservadora.
A pesar de esta victoria, el liderazgo de Starmer sigue siendo frágil. Ninguna de las facciones del partido tiene un candidato sólido para reemplazarlo. El sector centrista duda de que figuras como el ministro de Sanidad, Wes Streeting, logren el apoyo de la izquierda, mientras que la izquierda tampoco cuenta con un líder capaz de unificar al partido hasta la posible llegada de Andy Burnham, alcalde del Gran Manchester, tras las elecciones de 2029.
La reciente crisis también provocó la salida del jefe de gabinete de Starmer, Morgan McSweeney, un triunfo menor para los críticos internos. Para consolidar su posición, Starmer necesitará construir un gabinete inclusivo que represente a todas las corrientes del partido, aunque esto podría otorgar más poder a sus rivales.
Con elecciones locales en el horizonte y resultados parlamentarios inciertos, Starmer ha logrado sobrevivir a esta embestida interna. Sin embargo, la pregunta sobre cuánto tiempo podrá mantenerse al frente del Gobierno sigue abierta.




















