El presidente chino, Xi Jinping, ha prometido una gestión policial y militar robusta, lo que se ha evidenciado en una serie de purgas dentro de las Fuerzas Armadas. En años recientes, más de un centenar de oficiales han sido apartados de sus cargos, lo que pone de manifiesto la fragilidad de la estructura militar en relación con el actual liderazgo y la creciente incertidumbre económica en el país.
Desde el 4 hasta el 11 de marzo, Pekín llevó a cabo las conocidas Dos Sesiones, donde la Asamblea Popular Nacional y la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino se reunieron para discutir temas cruciales para el futuro inmediato de China, incluyendo cuestiones de defensa y política exterior. Estos encuentros son utilizados por Xi para consolidar su poder y sentar las bases de su agenda política.
La trayectoria de Xi Jinping en el poder ha sido notable, con ciertas comparaciones respecto a la influencia de Mao Zedong. Sin embargo, aunque ambos líderes han buscado una consolidación de su poder, la situación actual presenta desafíos que Mao no enfrentaba, ya que el sistema político de China ha evolucionado y establece límites más claros a la autoridad del líder.
La lealtad dentro del Partido Comunista sigue siendo un elemento vital en el liderazgo de Xi. Según el CIDOB, alrededor de 100,000 miembros han sido investigados en un esfuerzo por combatir la corrupción, con énfasis en el ámbito militar. La purga sistemática de oficiales ha transformado la percepción exterior de la estructura armada en China, generando preocupaciones sobre la estabilidad interna.
En un mensaje dirigido a las Fuerzas Armadas, Xi ha hablado de un «proceso de depuración revolucionaria» que reitera su compromiso de erradicar la corrupción. La Comisión Militar Central, núcleo de la estrategia militar del país, ha visto reducida su membresía drásticamente, dejando a Xi como una de las piezas clave en su dirección.
A pesar de la retórica de lucha contra la corrupción, los datos referentes a las purgas son escasos y generalmente se presentan a través de informes aislados. Análisis del CSIS indican que, desde el 2022, más de un centenar de oficiales han quedado fuera, reflejando un severo cambio en la dinamicidad de la alta esfera militar.
En lo que respecta a la inversión militar, China proyecta un crecimiento del 7% para el siguiente año, alcanzando un presupuesto total de 1,91 billones de yuanes. Aun así, este incremento representa una desaceleración respecto a los aumentos más significativos de años anteriores.
El Ejército Chino, muchas veces catalogado como uno de los sectores más corruptos del país, ve en esta purga tanto la reivindicación de la integridad como una dificultad para sostener su influencia externa. Históricamente, ha sido considerado un pilar del poder político y económico de Pekín, aunque se enfrenta a nuevas dificultades dentro del contexto geopolítico actual, especialmente en lo que atañe a las tensiones sobre Taiwán.
China ha enfocado su estrategia militar notoriamente en la región del Pacífico, utilizando su doctrina de ‘una sola China’ para reforzar sus reivindicaciones sobre Taiwán. No obstante, la opción del uso directo de la fuerza militar se encuentra entrelazada con tácticas más sutiles, buscando controlar las rutas marítimas fundamentales para el comercio global de tecnología y recursos.
Los desafíos económicos han sido una constante en la agenda de Xi, con proyecciones de crecimiento del PIB decrecientes. Mientras el Fondo Monetario Internacional espera un aumento del 4.5% para este año, el propio gobierno chino ha ajustado sus objetivos a la baja, lo que refleja el impacto de la situación económica en su política interna y externa.
La imagen de China en el panorama internacional ha sido cuidadosamente cultivada bajo la premisa de ser un socio confiable, aunque esta percepción se sostiene sobre un marco de control y censura. Observadores destacan que el costoso control social, y la represión de disidencias como la situación en Hong Kong o Xinjiang, generan un desequilibrio en su éxito como una alternativa a las democracias occidentales.




















