La atención internacional sigue centrada en la difícil situación de Venezuela, donde la reciente intervención militar de Estados Unidos ha sacado a Nicolás Maduro del país, llevándolo ante la justicia. Esta acción ha desatado una serie de reacciones tanto en el ámbito político como en el social, reafirmando las tensiones entre ambos países.
Donald Trump ha manifestado que la rápida convocatoria de elecciones en Venezuela no es una prioridad para la Casa Blanca en este momento. Según sus declaraciones, Estados Unidos «dirigirá» el futuro del país suramericano de manera indefinida, mientras la actual presidenta encargada, Delcy Rodríguez, es mencionada como una figura de cooperación en este proceso.
El impacto de este conflicto es evidente en la sociedad venezolana, que enfrenta un clima de incertidumbre y presión. Edmundo González, un destacado analista político, ha señalado que todavía no se ha liberado ni al 1% de los presos políticos en el país, lo que resalta la grave situación de derechos humanos y el autoritarismo que persiste.
En el aspecto económico, la compañía Repsol ha anunciado su intención de triplicar la producción de petróleo en Venezuela, lo que ha tomado por sorpresa a muchos, dado el contexto de crisis. Esta declaración se realizó durante una reunión con Trump en la Casa Blanca, donde también se discutieron garantías a largo plazo para que las petroleras extranjeras inviertan en la nación suramericana.
A medida que las tensiones aumentan, Venezuela ha revelado su plan de retorno de un petrolero a sus aguas, en lo que se considera una operación conjunta con Estados Unidos, reflejando un cambio en las dinámicas de poder y colaboración en el sector energético del país.
Por otra parte, Estados Unidos ha comenzado a enviar diplomáticos a Caracas para explorar la posibilidad de reabrir su embajada, un paso que podría indicar un cambio en la estrategia estadounidense en la región, donde el clima político es volátil y los riesgos son palpables.
En las últimas 24 horas, el Gobierno de Estados Unidos emitió una alerta sobre la presencia de milicias armadas en Venezuela, las cuales están buscando a ciudadanos estadounidenses en el país. Este aviso lleva a que la Oficina de Asuntos Consulares inste a los estadounidenses a no viajar a Venezuela y, si ya se encuentran allí, a salir «inmediatamente».
Es alarmante que estas milicias, conocidas como colectivos, estén registrando vehículos en busca de pruebas de ciudadanía estadounidense o cualquier indicio de apoyo a EE.UU. Este tipo de actividad genera un ambiente de intimidación y miedo entre los ciudadanos, lo que complica aún más la ya tensa situación.


















