El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado a España por graves irregularidades cometidas durante la investigación de dos casos de presunta sumisión química. Las autoridades manipularon sistemáticamente las pruebas contra los acusados, entre ellos el cuñado de un agente policia.
La investigación reveló que la desaparición y alteración de pruebas comprometió seriamente la imparcialidad del proceso, poniendo en duda la integridad de la actuación policial en casos de violencia sexual. La sentencia del tribunal europeo subraya la vulneración de los derechos fundamentales de las víctimas y la falta de garantías procesales.
Este fallo supone un llamado de atención sobre la necesidad de reforzar los controles internos en los cuerpos policiales y garantizar la transparencia en la recolección y preservación de evidencias, especialmente en delitos de alta sensibilidad social como las agresiones sexuales.


















