Los expertos en nutrición canina recuerdan que los perros pueden consumir determinadas frutas de forma ocasional, pero advierten de que no todas son seguras. Algunas pueden provocar desde molestias digestivas leves hasta intoxicaciones graves, por lo que identificar correctamente qué frutas se pueden ofrecer y cuáles deben evitarse resulta clave para proteger la salud de las mascotas.
Frutas saludables con moderación
Varias frutas se consideran seguras para los perros cuando se ofrecen como complemento ocasional a su dieta habitual. Deben servirse siempre lavadas, en pequeñas cantidades y sin semillas, huesos ni partes no comestibles.
La manzana, sin semillas ni corazón, aporta fibra y puede favorecer la digestión. El plátano, rico en potasio, es adecuado solo en pequeñas cantidades debido a su contenido en azúcares naturales. La sandía y el melón, siempre sin pepitas ni corteza, ayudan a la hidratación, especialmente en épocas de calor. La pera, pelada y sin semillas, aporta fibra y antioxidantes. Las fresas y los arándanos, ricos en vitamina C y compuestos antioxidantes, pueden ofrecerse de forma puntual como premio.
Consumidas con moderación, estas frutas pueden aportar agua, fibra y micronutrientes, sin sustituir ni alterar la alimentación equilibrada del perro.
Frutas que no pueden comer los perros y conviene evitar
No todas las frutas son inofensivas para los canes. Algunas pueden desencadenar problemas gastrointestinales y otras suponen un riesgo serio para su salud.
Las uvas y las pasas son especialmente peligrosas, ya que incluso en pequeñas cantidades pueden provocar insuficiencia renal. El aguacate contiene persina, una sustancia que puede causar vómitos y diarrea. Las cerezas y otras frutas con hueso duro, como el melocotón, la ciruela o el albaricoque, presentan riesgo de obstrucción y sus semillas contienen compuestos potencialmente tóxicos. Los cítricos, como la naranja, el limón o el pomelo, pueden causar irritación estomacal si se consumen en grandes cantidades debido a su acidez.
Otras fuentes veterinarias advierten también del riesgo de ofrecer frutas silvestres sin una identificación clara, ya que algunas especies pueden resultar tóxicas si se confunden.
Recomendaciones clave para los dueños
Los veterinarios insisten en que la fruta no debe sustituir una dieta equilibrada específica para perros, basada en alimentos formulados según sus necesidades nutricionales. Su consumo debe limitarse a premios ocasionales y siempre en trozos pequeños, retirando semillas, huesos y pieles duras.
Además, cualquier alimento nuevo debe introducirse con precaución, observando posibles reacciones como vómitos, diarrea o letargo tras la ingesta. Ante la aparición de síntomas preocupantes, se recomienda consultar con un profesional veterinario lo antes posible.
Con una selección adecuada y un consumo moderado, algunas frutas pueden formar parte de la dieta ocasional de los perros. Sin embargo, conocer qué frutas son seguras y cuáles deben evitarse es fundamental para garantizar una alimentación saludable y libre de riesgos para las mascotas.

















