París, 29 de junio de 2026. — El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha asegurado este lunes que «ningún país es inmune a la corrupción», señalándola como una de las amenazas más dañinas para la legitimidad de los sistemas democráticos. No obstante, ha subrayado que la clave diferencial radica en reaccionar «con determinación, con transparencia y en plena cooperación con el sistema judicial».
Estas declaraciones se han producido mediante una intervención telemática con motivo de la presentación de un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre la confianza en las instituciones públicas. El discurso de Sánchez coincide con un escenario político nacional marcado por la presión de diversos escándalos de corrupción que afectan a su entorno y que se encuentran actualmente bajo investigación o resolución judicial.
Aumento de la confianza en España, pero sin «autocomplacencia»
Durante su ponencia, el jefe del Ejecutivo ha destacado que la confianza de la ciudadanía en el Gobierno de España aumentó seis puntos entre 2023 y 2025, situándose en el 43 %, una cifra que supera la media del 40 % registrada en el conjunto de los países miembros de la OCDE.
A pesar de calificar este dato como un «progreso alentador», Sánchez ha advertido que no debe ser motivo de «autocomplacencia». «La confianza es muy frágil en todas partes, y España no es una excepción», ha admitido, insistiendo en que la prioridad de su gabinete es blindar el Estado del bienestar, mejorar los servicios públicos y acometer reformas en la justicia para garantizar una mayor eficiencia y seguridad jurídica.
«La corrupción debilita la confianza, distorsiona las decisiones públicas y socava la igualdad ante la ley. (…) Las instituciones más fuertes no son las que escapan al escrutinio público», ha manifestado el presidente, defendiendo el Plan Estatal Integral contra la Corrupción implementado en España bajo las recomendaciones del Grupo de Estados contra la Corrupción (GRECO) del Consejo de Europa.
Contraste: Los españoles, el doble de preocupados que la media de la OCDE
A pesar de la mejora en los índices de confianza señalados por Sánchez, los datos del propio informe de la OCDE revelan una profunda inquietud social en el ámbito doméstico. El documento refleja una brecha notable en la percepción ciudadana sobre las malas prácticas en las instituciones:
| País / Organismo | % de ciudadanos preocupados por la corrupción (2025) |
| España | 38 % |
| Media de la OCDE | 18 % |
| Portugal | 28 % |
| Italia | 17 % |
| Francia | 10 % |
Los datos evidencian que la preocupación de la población española (38 %) duplica ampliamente la media de la organización y se sitúa muy por encima de las principales economías del entorno europeo.
Las recetas de la OCDE para recuperar la confianza
En el marco del mismo encuentro, el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, ha intervenido para señalar que el camino para aproximar las instituciones a la ciudadanía pasa por lograr que la población «se sienta escuchada». Para ello, Cormann ha delineado cuatro prioridades políticas globales:
- Agilidad: Mejorar la velocidad y calidad en la prestación de los servicios públicos.
- Participación: Otorgar una «voz real» a los ciudadanos a través de consultas públicas vinculantes o canales de participación.
- Transparencia: Fundamentar la toma de decisiones en datos públicos, contrastables y basados en evidencias.
- Innovación: Afrontar la transformación tecnológica controlando los riesgos que puedan socavar la confianza social.
















