Los residentes, que dispondrán de llaves para acceder a la zona, exigen un incremento de la vigilancia policial o militar tras presenciar episodios de falta de incivismo y exhibicionismo.
Lee tambien: Vox tilda de «invasión orquestada por Marruecos» la crisis en Ceuta e invita a la izquierda a vivir en la ciudad
Ceuta — En una decisión sin precedentes en la ciudad autonómica, la barriada Junta Obras del Puerto ha quedado prácticamente cerrada al tránsito exterior. A petición de la junta vecinal, la Ciudad ha procedido a la instalación de vallas en los distintos accesos perimetrales del barrio con el fin de controlar la circulación de personas tras la implantación, a pocos metros de sus viviendas, de un centro y asentamiento de acogida de inmigrantes.
La medida busca devolver la calma a una zona residencial que, según relatan los propios afectados, contaba hasta la fecha con entre cinco y seis puntos de acceso libre. Con el nuevo cerramiento, los vecinos contarán con llaves particulares para cruzar los portones que delimitan el perímetro.
Lee tambien: Ángel Víctor Torres: «Si queremos devolver Ceuta a la normalidad, necesitamos espacios para filiar»
Accesos restringidos y medidas excepcionales
Las labores de vallado, asumidas por el Ejecutivo local, ya abarcan áreas estratégicas como las inmediaciones de la estación, los accesos tras la zona de Carrilero, el área adyacente a la concesionaria Citroën y los bloques conocidos como «los pisos amarillos». Actualmente, solo permanece abierta la entrada principal de la barriada, a la espera de que culminen los trabajos en un punto de tránsito hacia centros educativos y farmacias.
El presidente de la Asociación de Vecinos de Junta Obras del Puerto, Francisco Galán, ha remarcado que se trata de una actuación de carácter provisional:
«Queríamos controlar un poquito la entrada y la salida por un lugar. Es una medida temporal directamente relacionada con la situación actual. Dios quiera que todo llegue a su normalidad y no tengamos asentamientos por aquí al lado; es una tontería tener las vallas cuando no esté.»
Episodios de incivismo y demanda de mayor vigilancia
La indignación vecinal se ha intensificado en las últimas semanas a raíz de reiterados actos de incivismo en espacios de uso colectivo. Los residentes denuncian la acumulación de basura y latas de comida abandonadas en los bancos públicos utilizables por menores y personas mayores.
El malestar alcanzó su punto crítico tras un grave suceso registrado en un parque infantil de la zona, donde los propios vecinos tuvieron que intervenir al presenciar a dos personas masturbándose en la vía pública.
Ante el deterioro del ambiente en el barrio, la entidad vecinal ha solicitado formalmente un refuerzo de la presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o de efectivos militares. Aunque consideran que el vallado es un primer paso para limitar la entrada de desconocidos, afirman que la sensación de inseguridad persiste mientras se mantenga el campamento y la presión migratoria en la zona litoral.








