El viaje de Sus Majestades los Reyes a la ciudad autónoma recupera la presencia de la Casa Real en la plaza española, un hecho con contados precedentes en el último siglo marcado por el impacto diplomático de 2007.
El Rey Felipe VI y la Reina Letizia realizan este martes 13 de octubre una trascendental visita a Ceuta. El desplazamiento institucional se produce en un contexto de especial atención política sobre la ciudad autónoma, a escasas semanas de las elecciones generales fijadas para el próximo 29 de noviembre, y atiende al compromiso personal del monarca con la población ceutí tras los momentos críticos vividos por la reciente crisis migratoria.
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Desde el inicio de dicho periodo de inestabilidad, Felipe VI ha mantenido un contacto directo y constante con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas. Tras reunirse con el jefe del Estado poco después de la entrada masiva de migrantes, el propio Vivas confirmó la firme determinación del Rey de viajar a la ciudad autónoma, descartando cualquier falta de voluntad por parte de la Zarzuela. El jefe del Estado atesora un historial de presencia constante ante las grandes tragedias e hitos de la nación: ya como Príncipe de Asturias acudió al entierro de Miguel Ángel Blanco tras su asesinato a manos de ETA, y tras su proclamación en 2014 ha acompañado a la ciudadanía en la crisis del volcán de La Palma, entre las ruinas de Paiporta o, de manera más reciente, en la localidad de Adamuz.
Casi dos décadas sin visita real: el antecedente de 2007 con Juan Carlos I y Doña Sofía
Para encontrar la última estancia de la Jefatura del Estado en la ciudad de Ceuta hay que remontarse al año 2007, hace casi dos décadas. En aquella ocasión, los Reyes Juan Carlos I y Doña Sofía viajaron de forma oficial a Ceuta y Melilla cuando se encontraban a punto de cumplir 32 años de reinado. Durante la jornada en la que se desarrolló la visita, bajo la presidencia del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, la ciudad se volcó por completo: se repartieron más de 15.000 banderas de España y los centros escolares cerraron sus puertas para que los alumnos pudieran recibir a los Reyes.
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Las calles de Ceuta y Melilla se engalanaron de rojo y amarillo para acoger la histórica presencia de Sus Majestades. Los ciudadanos arroparon el paso de la comitiva real portando pancartas con lemas como «Duela a quien duela, esto es España» o «Melilla es de España y de nadie más». Pese a que el recorrido apenas duró seis horas en cada una de las dos ciudades autónomas, el viaje desató profundas consecuencias diplomáticas con Marruecos que se prolongaron durante varios meses.
El país vecino reaccionó de forma contundente ante el despliegue de la Casa Real española. Marruecos afeó al Ejecutivo de Madrid que la estancia de Don Juan Carlos y Doña Sofía en Melilla coincidiera con el 6 de noviembre, fecha de la Marcha Verde y aniversario de alta carga simbólica para el reino alauí por marcar la salida española del Sáhara Occidental. A través de un comunicado oficial, el Rey Mohamed VI tildó el desplazamiento real de 2007 de «lamentable», definiéndolo como un «acto nostálgico de una era sombría y superada».
Las represalias ejercidas por Rabat trascendieron el ámbito de la protesta verbal, llegando a llamar a consultas a su embajador en España, un paso diplomático de máxima gravedad que puede anticipar una eventual ruptura de las relaciones bilaterales. Ante este escenario, el Gobierno de Zapatero apostó por mantener la firmeza confiando en que la coyuntura no alterase de forma permanente las relaciones con el reino vecino. En este contexto, cabe señalar que la anexión de Ceuta y Melilla constituye uno de los grandes objetivos estratégicos de Marruecos sobre España al considerar ambos territorios como ‘ocupados’, a pesar de que las dos ciudades autónomas están integradas en el Reino de España desde hace más de cuatro siglos y Marruecos es un estado independiente desde 1956.
De Alfonso XIII a la princesa Leonor: un siglo de presencia de la Familia Real
El viaje de Don Juan Carlos y Doña Sofía en 2007 supuso un acontecimiento excepcional tras un prolongado vacío de ocho décadas. La anterior visita de un monarca a la ciudad autónoma se databa en 1927, cuando el Rey Alfonso XIII —abuelo de Juan Carlos I— acudió a Ceuta tras la conclusión de la Guerra del Rif y la consecuente consolidación del Protectorado español en Marruecos. Desde aquel hito histórico del primer tercio del siglo XX tuvieron que transcurrir décadas enteras, atravesando todo el periodo de la dictadura, hasta que los Reyes volvieran a pisar suelo ceutí.
No obstante, en fechas recientes se produjo un hecho aislado que supuso el regreso de la Familia Real a la zona antes de la llegada de Felipe VI y Doña Letizia. El 21 de junio de 2025, la Princesa de Asturias, Leonor de Borbón, realizó una visita a Ceuta a bordo de la fragata Blas de Lezo durante el desarrollo de los ejercicios navales Dédalo 25-2. Aquella jornada marcó un verdadero hito institucional al convertirse en la primera ocasión en que un miembro de la Casa Real pisaba la ciudad autónoma tras 18 años de ausencia.








