El presidente francés, Emmanuel Macron, se refirió por primera vez de manera pública al caso de Jeffrey Epstein, en un contexto marcado por la implicación indirecta de figuras políticas y culturales francesas y por una intensa campaña de desinformación internacional. Durante su participación en la feria Wine Paris 2026, Macron sostuvo que el caso constituye “principalmente una cuestión para Estados Unidos” y subrayó que corresponde a la justicia estadounidense esclarecer los hechos.
En ese marco, el mandatario explicó la reciente dimisión de Jack Lang, exministro de Cultura y presidente del Instituto del Mundo Árabe, tras conocerse sus vínculos con Epstein. Según Macron, Lang “tomó una decisión consciente”, al tiempo que insistió en la necesidad de evitar juicios precipitados y de preservar un periodismo riguroso frente a la proliferación de rumores y teorías conspirativas.
El propio presidente ha sido objeto de informaciones falsas relacionadas con el caso. El servicio estatal Viginum detectó una operación de desinformación de origen ruso que imitó la identidad visual del medio France Soir, difundiendo un titular falso que vinculaba directamente a Macron con Epstein. En diciembre pasado, otra noticia falsa —sobre un supuesto golpe de Estado en Francia— superó los 13 millones de comparticiones en redes sociales; su autor fue un joven de 17 años que utilizó herramientas de inteligencia artificial.
Aunque el nombre de Macron aparece más de 200 veces en los documentos judiciales del caso Epstein, las menciones son indirectas y se limitan a correos electrónicos, recortes de prensa o referencias contextuales. Entre los bulos más difundidos figuraba una conversación ficticia entre Epstein y su colaborador francés Jean-Luc Brunel, en la que se aludía a una supuesta celebración en París organizada para el presidente. Viginum confirmó que dicho contenido formó parte de una estrategia de injerencia extranjera.
El apartamento de Epstein en la avenida Foch de París, adquirido en 2011, fue investigado por la policía francesa antes de que el procedimiento se archivara en 2019 tras la denuncia de una joven. No obstante, la ONG Inocencia en Peligro ha solicitado la reapertura del caso, alegando indicios de que la propiedad pudo ser utilizada para fiestas con connotaciones sexuales. Durante los registros se hallaron fotografías de mujeres desnudas y animales disecados en el interior del inmueble.
Entre las figuras francesas mencionadas en los documentos destacan Jack Lang —cuya hija, Carolina Lang, también renunció a su cargo en un sindicato de productores cinematográficos—, la banquera Arianne de Rothschild y el cineasta Michel Hazanavicius. La Fiscalía de Delitos Financieros abrió una investigación preliminar contra Lang por presunto lavado de dinero y fraude fiscal, vinculados a la creación de una empresa offshore relacionada con Epstein.
En declaraciones a Radio Francia, Homayra Sellier, directora de Inocencia en Peligro, afirmó: “No puedo imaginar que Epstein viajara a París únicamente para leer tranquilamente en su apartamento. Es imprescindible esclarecer si hubo víctimas en Francia y cuál fue el papel de las personas citadas en los documentos”.
El caso Epstein revela así su dimensión europea y pone de manifiesto la creciente preocupación de las autoridades francesas ante la combinación de redes de explotación sexual, vínculos con figuras públicas y campañas de desinformación internacional que buscan erosionar la confianza institucional.




















