El mundo del streaming en España vuelve a quedar sacudido por un suceso trágico. Sergio Jiménez Ramos, creador de contenido de 37 años conocido en internet como Sancho o Sssanchopanza, falleció el pasado 30 de diciembre mientras realizaba un reto en directo a través de una plataforma online.
El streamer participaba en un tipo de desafío similar a los que en los últimos meses han puesto en el foco mediático a Simón Pérez, consistentes en emisiones privadas en las que se consumen grandes cantidades de alcohol y drogas a cambio de dinero aportado por los espectadores. Se trata del primer caso conocido en España de una muerte retransmitida en directo en circunstancias de este tipo, comparable al ocurrido anteriormente con el influencer francés Raphaël Graven.
Según explicó el propio Pérez en un vídeo publicado en YouTube, varias personas habrían pagado a Jiménez para llevar a cabo el reto. En su testimonio, aseguró haberle advertido en varias ocasiones del riesgo mortal que implicaban las cantidades que estaba consumiendo. “Me podía haber pasado a mí”, afirmó, señalando que ya se había demostrado que esas dosis eran potencialmente letales.
Jiménez residía en Vilanova i la Geltrú y, de acuerdo con el citado medio, se encontraba bajo tratamiento psiquiátrico y arrastraba problemas previos de adicción. Tras su fallecimiento, la familia ha reclamado que se depuren responsabilidades y se haga justicia. “Hay que encontrar a los culpables y que lo paguen”, han manifestado.
Los Mossos d’Esquadra han abierto una investigación para esclarecer lo sucedido. Entre las líneas de trabajo se encuentra el análisis de las donaciones recibidas por la víctima y el rastreo de grupos de mensajería, como Telegram, donde presuntamente se organizaban estas emisiones privadas. Al cuerpo se le ha practicado una autopsia para determinar las causas exactas de la muerte.
Mientras tanto, el entorno del fallecido señala a quienes le introdujeron en este tipo de contenidos extremos, un fenómeno que vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los límites del entretenimiento online y la responsabilidad de plataformas y espectadores ante este tipo de retos virales.


















