El repostero de El Celler de Can Roca se sincera en el programa Universo Calleja sobre la disfonía espasmódica y la distonía cervical que padece desde hace más de quince años, detallando la pérdida de control corporal y su proceso de recuperación
El repostero Jordi Roca, alma creativa de la pastelería de El Celler de Can Roca, ha compartido públicamente los detalles del momento más complejo de la batalla personal que mantiene contra sus dolencias neurológicas. El menor de los hermanos Roca ha hablado abiertamente en el programa Universo Calleja sobre la disfonía espasmódica y la distonía cervical, dos patologías que condicionan desde hace años su voz y el control muscular, tras haber anunciado recientemente en sus redes sociales que se sometía a una operación de espalda y que se alejaba un tiempo del foco mediático.
El reconocido chef, con una trayectoria marcada por la innovación y el reconocimiento internacional, situó el origen de estos trastornos neurológicos hace más de quince años. Según relató durante la conversación con el presentador Jesús Calleja, el primer episodio sobrevino de forma repentina mientras trabajaba frente al ordenador. En ese instante experimentó una contracción involuntaria: «De repente la cabeza se me puso para allá. No podía bajarla, estaba tenso y me asusté mucho porque de repente pierdes el control de tu cuerpo».
Aquel acontecimiento dio paso a una etapa de incertidumbre marcada por la falta de un diagnóstico claro. El propio repostero confesó la angustia experimentada ante el desconocimiento de lo que le sucedía: «Hasta que no supe qué me pasaba fue un run run de no encontrar la salida. ¿Qué coño me pasaba? Pensaba que era algo mental».
Con la llegada del diagnóstico médico se precisó la naturaleza de la afección. Jordi Roca aclaró que estos trastornos se originan debido a que «el cerebro no reconoce unos cuantos músculos», una alteración fisiológica que incide de manera directa en la capacidad de emisión vocal. Ante esta situación, el cocinero detalló el proceso que atraviesa: «Llevo siete años de verbalización y poco a poco se va consiguiendo una mejora».
La pérdida de la voz supuso uno de los mayores desafíos físicos y adaptativos para el integrante de El Celler de Can Roca, con implicaciones en el plano emocional. Pese a las consecuencias derivadas de la patología, el chef no ha renunciado a su labor de creación gastronómica y mantiene su presencia en vídeos y diversos proyectos.
Respecto a los mecanismos para lidiar con el día a día y comunicarse con mayor fluidez, Roca explicó que la gesticulación le ayuda a hablar mejor. Asimismo, señaló el recurso a la distensión como vía de afrontamiento: «Hago tonterías y me lo paso de puta madre», reconoció con espontaneidad al abordar la adaptación a su condición médica.


















