20 de septiembre: el santoral celebra a Andrés Kim Tae-gön (1839-1867), uno de los mártires en Corea (1839-1867), recordado junto a Pablo Chöng Ha-sang y otros compañeros.
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Andrés Kim Tae-gön (1839-1867)
Andrés Kim Tae-gön fue ejecutado durante la serie de persecuciones que afectaron a la comunidad católica coreana entre 1839 y 1867. La Iglesia lo honra como mártir junto a otros fieles que sufrieron condena por su fe; su memoria figura en el calendario litúrgico como ejemplo de constancia religiosa.
La referencia a Kim Tae-gön suele aparecer en conjunto con la de Pablo Chöng Ha-sang y los denominados “mártires en Corea”, lo que subraya que la represión alcanzó a diversas personas y comunidades en aquel periodo.
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En Ceuta, las parroquias siguen el calendario litúrgico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta y, según ese marco, la conmemoración se celebra mediante lecturas y oraciones en las misas dominicales. Ceuta tenía 82.376 habitantes en 2022, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), lo que sitúa estas prácticas en un contexto comunitario reducido y próximo.
Otros santos que se celebran el 20 de septiembre
- San Dorimedonte de Sínada: mártir (s. III).
- San Eustaquio de Roma: mártir.
- Santos Hipacio, Asiano y Andrés de Constantinopla: mártires (740).
- Beato Adelpreto de Arco: obispo (1172).
- Beato Tomás Johnson: presbítero y mártir (1537).
- Beato Francisco de Posadas: presbítero (1713).
- San Juan Carlos Cornay: presbítero y mártir (1837).
- Santos Lorenzo Han I-hyong y seis compañeros: mártires.
- San José María de Yermo y Parres: presbítero y fundador mexicano (1904).
Significado litúrgico y devociones del día
El 20 de septiembre ofrece una doble lectura: por un lado, el recuerdo del martirio como testimonio de fidelidad; por otro, la conmemoración de pastores y presbíteros que sostuvieron la vida eclesial. En las celebraciones se combinan lecturas sobre el sufrimiento y oraciones por la perseverancia en la fe.
En las parroquias ceutíes, este día facilita que las comunidades relacionen relatos de lugares lejanos con la propia práctica de oración y catequesis local, integrando el santoral en la vida dominical.




