El Palau de la Generalitat ha sido escenario este jueves de un avance significativo en la estabilidad del ejecutivo de Salvador Illa. El Govern y el grupo de los Comuns han sellado un acuerdo para el proyecto de presupuestos de 2026 tras una negociación relámpago de apenas diez días. Sin embargo, este pacto es solo la primera mitad de la ecuación: las cuentas siguen en el aire a la espera de que Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) decida sentarse a la mesa, lo que mantiene bloqueada la mayoría necesaria en el Parlament.
Vivienda y transporte: El sello de los Comuns en las cuentas
Jéssica Albiach ha logrado imprimir un marcado carácter social al borrador presupuestario en tiempo récord. Tras iniciar los contactos formales el pasado 9 de febrero, los Comuns han dado el visto bueno al proyecto tras arrancar compromisos clave en materias que consideran «líneas rojas» para la legislatura:
- Vivienda: El acuerdo incluye una partida adicional de 105 millones de euros para ayudas al alquiler y, sobre todo, la prohibición de la compra especulativa de vivienda, una de las demandas más ambiciosas del grupo.
- Movilidad: Se acelerarán las inversiones en Rodalies mediante el sistema de encomiendas de gestión, permitiendo que la Generalitat ejecute directamente las obras con financiación estatal.
- Políticas para jóvenes: Se ha anunciado la creación de cheques de 25 euros para productos menstruales y preservativos, destinados a menores de 25 años.
ERC: El último escollo con el calendario en contra
Pese a la foto de hoy entre Illa y Albiach, el optimismo del Govern choca con la realidad aritmética. ERC aún no ha iniciado las conversaciones y mantiene sus propias exigencias antes de dar luz verde a las cuentas. Los republicanos condicionan cualquier apoyo a avances reales en la reforma del IRPF y a la creación de un consorcio de inversiones pactado con el Ejecutivo central.
Este silencio de ERC complica el calendario de Salvador Illa. El Govern mantenía el objetivo de que los presupuestos entraran en vigor antes de finalizar el primer trimestre, una meta que hoy parece inalcanzable dado que el trámite parlamentario suele dilatarse hasta ocho semanas. Todas las miradas están puestas ahora en el consejo nacional que ERC celebrará este sábado, donde la formación decidirá si abre finalmente el grifo de la negociación.
Un Govern que busca la centralidad
Con este acuerdo, Illa busca demostrar capacidad de gestión y estabilidad, enviando un mensaje de centralidad al cerrar su primer flanco por la izquierda. Sin embargo, la dependencia de los republicanos convierte este presupuesto en un rompecabezas de alta tensión política. El éxito final de las cuentas de 2026 dependerá de si el PSC es capaz de armonizar las exigencias sociales de los Comuns con las demandas fiscales y de autogobierno de una ERC que todavía no ha enseñado sus cartas.




















