Seis años después de conocerse en la edición de ‘Supervivientes 2019’, la pareja ha dejado atrás los platós para volcarse en su faceta como creadores de contenido, la crianza de sus dos hijas y la gestión de sus activos inmobiliarios
Violeta Mangriñán y Fabio Colloricchio han experimentado un giro radical en su trayectoria pública tras tomar la decisión de alejarse de los platós de televisión. Seis años después de que sus caminos se cruzaran ante las cámaras de la cadena pública durante su participación en el formato de telerrealidad Supervivientes, la pareja ha sustituido la exposición mediática que les otorgó notoriedad por una etapa centrada en el desarrollo de su vida familiar, sus compromisos profesionales en el ámbito digital y la gestión de sus negocios privados. Todo ello en un contexto marcado por la llegada de sus dos hijas en común, la superación de momentos personales complejos y los continuados rumores de enlace matrimonial.
El origen mediático y la evolución del entorno familiar
El inicio de la relación entre la valenciana y el modelo se remonta al año 2019, momento en el que ambos coincidieron como concursantes en la isla de Honduras. En aquel momento, Mangriñán acudió a la competición inmersa en una crisis sentimental con Julen de la Guerra, quien se había dado a conocer previamente en el programa Mujeres y Hombres y Viceversa. Tras el noviazgo iniciado en el formato de aventura, el entorno de la pareja se ha ido ampliando con el nacimiento de sus dos hijas: Gala, nacida en el año 2022, y Gia, venida al mundo en 2024.
A lo largo de este periodo, la creadora de contenido también ha compartido públicamente episodios de índole personal. A finales del año 2025, Mangriñán dio a conocer que meses atrás había sufrido un aborto espontáneo, una circunstancia de la que necesitó tiempo para hablar abiertamente antes de trasladar a sus seguidores la repercusión emocional que supuso dicha pérdida.
En el plano de la convivencia, la pareja atravesó a finales de 2025 un periodo de distancia geográfica motivado por los compromisos profesionales de Colloricchio, quien debió trasladarse a Argentina para atender los negocios de su entorno familiar. Pese a las especulaciones surgidas sobre una eventual crisis, la propia Mangriñán catalogó la situación como un alejamiento estrictamente temporal, asumiendo durante ese tiempo de manera individual el cuidado de las menores.
De la exposición en los medios al imperio en el entorno digital
El paulatino distanciamiento de los programas de televisión ha ido acompañado de una consolidación en el sector de las redes sociales y la creación de contenidos en línea. La actividad profesional de Violeta Mangriñán se apoya en una comunidad que supera los 2,4 millones de seguidores en la plataforma Instagram, canal que se ha constituido en el eje principal de su proyección comercial.
La trayectoria de Mangriñán y Colloricchio ejemplifica la transición desde la notoriedad derivada de los formatos de telerrealidad hacia la estabilización de activos en la industria del contenido digital y el sector inmobiliario.














