Génova atribuye los duros reproches de Bambú al «nerviosismo» por el estancamiento en las encuestas y la crisis interna. El PP confía en cerrar los pactos de Extremadura, Aragón y Castilla y León antes de mayo.
MADRID – En un escenario de máxima tensión dialéctica, Alberto Núñez Feijóo ha ratificado una orden interna clara: «no entrar al trapo». Pese a que Vox ha elevado el tono con ataques directos al entorno personal del líder gallego, la dirección nacional del PP ha decidido ignorar la escalada para evitar que Abascal tenga una «excusa» que bloquee las investiduras autonómicas pendientes.
El ataque del «clan gallego»
La tregua se ha visto puesta a prueba tras una misiva interna de Vox, firmada por Ignacio Garriga, en la que se acusa a Feijóo, a su jefa de imagen Mar Sánchez y al secretario general Miguel Tellado de orquestar una campaña «mafiosa» contra ellos. La formación de ultraderecha llegó a tildar al equipo de Génova como un «clan de contrabandistas de ría», rescatando fotos del pasado de Feijóo para erosionar su figura.
Sin embargo, la respuesta del PP ha sido el silencio táctico. «Iban como un tiro y han tropezado», señalan fuentes de la directiva popular, vinculando estos ataques a los «nervios» de Vox ante el frenazo de sus expectativas electorales y los rumores de una escisión interna encabezada por figuras críticas.
Los pactos territoriales, en fase decisiva
A menos de un mes de que expire el plazo para evitar una repetición electoral en Extremadura y Aragón, el PP mantiene el optimismo:
- Extremadura: La investidura de María Guardiola se perfila como la pieza que desbloqueará el resto de territorios.
- Aragón: Las negociaciones avanzan bajo la supervisión de Miguel Tellado, pese a que Vox ha solicitado su retirada de la mesa.
- Estrategia: Génova cree que Vox se ha metido en un «callejón sin salida» y que el electorado de derechas ya identifica quién está obstaculizando los gobiernos de coalición.
El horizonte de Andalucía
La urgencia del PP por cerrar estos acuerdos responde también a una clave electoral: las elecciones andaluzas que arrancan el 1 de mayo. Feijóo quiere llegar a esa campaña con los gobiernos autonómicos ya constituidos para «expulsar a Vox del carril del voto del cabreo» y centrar el debate en la gestión de Juanma Moreno.
Desde el PP aseguran que, aunque la convivencia con Vox sea «hostil», la predisposición para gobernar juntos se mantiene intacta en las delegaciones territoriales. El objetivo es pasar página cuanto antes a este periodo de interinidad, ignorando el «relato» de una cúpula de Vox a la que ven desgastada por sus propias crisis internas.
















