El presidente del Gobierno reconoció en la recepción del 12-O la entrada no autorizada de la Marina Real en aguas españolas, que obligó al despliegue de las fragatas ‘Santa María’ y ‘Navarra’ para evitar colisiones, mientras presume de «optimismo» e «ilusión» ante el 29-N.
Lee tambien: Descubren un refugio improvisado e insalubre en los túneles ocultos de los acantilados del Sarchal
En el marco de la recepción oficial con motivo de la Fiesta Nacional en el Palacio Real, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, admitió este lunes que Moncloa ocultó durante 74 días la incursión de buques de guerra de la Marina Real marroquí en aguas de soberanía española contiguas a Ceuta. Los hechos, ocurridos los días 30 y 31 de julio coincidiendo con el cruce masivo de inmigrantes ilegales, obligaron a la Armada a desplegar de urgencia un dispositivo de vigilancia disuasoria encabezado por el Buque de Acción Marítima (BAM) ‘Rayo’ y las fragatas ‘Santa María’ y ‘Navarra’ para frenar a las patrulleras magrebíes y evitar una colisión inminente.
Durante una conversación informal con periodistas, el jefe del Ejecutivo confirmó la gravedad de los incidentes navales, calificando aquellas jornadas como «muy intensas y muy difíciles», si bien intentó restar trascendencia a la vulneración intencionada del espacio marítimo argumentando que «la interlocución militar fue muy fluida y afortunadamente no ha vuelto a pasar nada parecido». Sin embargo, Sánchez evitó precisar las razones por las cuales se mantuvo en secreto el enfrentamiento naval desde finales de julio hasta la fecha, ni aclaró el grado de coordinación entre los movimientos de la flota marroquí y el desbordamiento fronterizo en la ciudad autónoma.
Lee tambien: Ángel Víctor Torres acompañará a los Reyes a Ceuta y Melilla tras descartar Moncloa la asistencia de Pedro Sánchez
Contradicción con el relato de colaboración y duras críticas de la oposición
El reconocimiento implícito de un choque militar en la frontera sur deja al descubierto las incoherencias del discurso mantenido por Moncloa en las últimas semanas. Apenas un mes antes, el 14 de septiembre, el propio Sánchez alabó públicamente la actuación de las autoridades de Rabat durante la crisis de Ceuta, calificándola de «inteligente» y asegurando que existía una colaboración ejemplar entre ambos países. La revelación de que la Armada tuvo que intervenir militarmente para defender la soberanía de las aguas ceutíes desmonta la tesis de la cooperación fluida y evidencia el nivel de tensión real vivido con el reino alauí en vísperas del viaje oficial de los Reyes Don Felipe y Doña Letizia a las ciudades autónomas.
Las reacciones de la oposición no se han hecho esperar. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, denunció con dureza la ocultación del incidente, señalando que «nadie duda de la complicidad de las autoridades marroquíes» tanto en la entrada masiva de personas como en el despliegue de su flota de guerra. «Es más grave lo de los buques de guerra que la entrada de migrantes, aunque todo forma parte de lo mismo. Confiamos en que con un cambio de Gobierno los españoles sepamos finalmente qué sabe Marruecos de Pedro Sánchez», aseveró Almeida.
Sánchez presume de «ilusión» ante el 29-N y ataca al PP y Vox
Pese al varapalo en política exterior y a la crisis provocada por la falta de transparencia, Pedro Sánchez mostró un tono desafiante al valorar la precampaña de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. El líder socialista afirmó sentirse «muy optimista y muy ilusionado», sosteniendo que el PSOE afronta la cita con las urnas en mejores condiciones que en 2023 y con una movilización de la izquierda que no registraba desde 2019.
El presidente en funciones desestimó las encuestas que otorgan la victoria al bloque del centroizquierda, recordando los pronósticos fallidos del pasado, y acusó al Partido Popular de encarar la contienda «con miedo y nervios». Asimismo, Sánchez volvió a arremeter contra las fuerzas de la oposición por el litigio abierto en torno al censo electoral de la ‘ley de nietos’, pocas horas antes de que el Tribunal Supremo ratificase la suspensión cautelar del derecho al voto para miles de nacionalizados residentes en el extranjero de cara a los comicios del 29-N.








