El tablero político venezolano ha sufrido un vuelco sísmico este inicio de 2026. La decisión del presidente Donald Trump de no respaldar a María Corina Machado como el relevo natural de Nicolás Maduro ha dejado en shock a la oposición y ha evidenciado un cambio drástico en la estrategia de la Casa Blanca: del idealismo democrático al pragmatismo más crudo.
Lo que muchos interpretaban como una relación sólida se ha desmoronado bajo el peso de informes de inteligencia y una serie de desencuentros personales y estratégicos.
Las claves del distanciamiento: Inteligencia sobre ideología
Según fuentes cercanas a la administración Trump, no ha sido un «ajuste de cuentas» personal, sino una decisión basada en tres pilares fundamentales:
1. Cálculo de estabilidad: El secretario de Estado, Marco Rubio, y análisis clasificados de la CIA, advirtieron que imponer a Machado podría generar una desestabilización incontrolable que obligaría a una intervención militar robusta, algo que Trump desea evitar.
2. Frustración con la gestión de Machado: Washington considera que la líder opositora sobreestimó la debilidad del chavismo. La relación se enfrió definitivamente cuando Machado rechazó una reunión presencial con el enviado especial Richard Grenell y no entregó un listado solicitado de presos políticos.
3. Falta de un plan concreto: Grenell presionó para conocer cómo se materializaría la investidura de Edmundo González Urrutia, pero las respuestas de Machado fueron percibidas como «vagas».
El giro hacia el «continuismo ordenado»
Tras la histórica operación militar que terminó con la captura de Maduro y su traslado a Nueva York por cargos de narcotráfico, Trump ha evitado mencionar la palabra «democracia». En su lugar, ha priorizado la contención de las Fuerzas Armadas y el control de los recursos energéticos.
• La opción Delcy Rodríguez: Sorprendentemente, Trump ha abierto un canal con la actual vicepresidenta, considerándola más capaz de garantizar una transición «ordenada» que contenga a las redes criminales internas, a pesar de los desafíos públicos de la propia Rodríguez hacia Washington.
• Declaraciones duras: El presidente ha sido explícito al afirmar que gobernar sería «muy duro» para Machado porque, a su juicio, «no tiene el respeto dentro del país».
Una oposición debilitada y aislada
La estrategia de Machado de rechazo absoluto a cualquier contacto con el chavismo y su apoyo férreo a las sanciones terminó por pasarle factura:
• Ruptura con el empresariado: Su postura alienó a sectores económicos que buscaban un modus vivendi para sobrevivir.
• Erosión de apoyos: Campañas en redes contra voces discrepantes dentro de la oposición restaron simpatías incluso en sectores del Partido Demócrata y empresarios cercanos a Trump.
El gesto del Nobel: ¿Demasiado tarde?
En un intento de recomponer puentes, Machado aseguró en una entrevista reciente con Hannity que compartiría su Premio Nobel de la Paz con Trump. Sin embargo, en los pasillos de Washington, este gesto se interpreta como insuficiente y tardío para revertir una decisión que ya parece firme.



















