El mundo contiene el aliento ante una posible escalada bélica sin precedentes en Oriente Medio. Fuentes militares y de inteligencia han confirmado que el Ejército de Estados Unidos ha completado los preparativos para un ataque a gran escala contra Irán, que podría ejecutarse este mismo fin de semana. A pesar del despliegue masivo de activos navales y aéreos, la decisión final recae exclusivamente en el presidente Donald Trump, quien, según fuentes de la Casa Blanca, se debate en privado entre la ofensiva directa y la continuidad de la vía diplomática.
Un despliegue militar masivo en la región
La maquinaria de guerra estadounidense ha intensificado su presencia en puntos estratégicos para garantizar una capacidad de respuesta inmediata. El refuerzo militar, descrito como uno de los más significativos de los últimos años, incluye:
- Poder naval: El portaaviones U.S.S. Gerald R. Ford se dirige hacia el Estrecho de Gibraltar para unirse al U.S.S. Abraham Lincoln, ya posicionado en aguas de Oriente Medio. Ambos grupos de ataque cuentan con el respaldo de destructores, cruceros y submarinos.
- Capacidad aérea: Se han desplegado más de 50 aviones de combate adicionales y decenas de aviones cisterna de reabastecimiento en bases regionales.
- Medidas preventivas: El Pentágono ha comenzado a evacuar personal no esencial de Oriente Medio hacia Europa y EE. UU. para minimizar riesgos ante posibles represalias iraníes.
La encrucijada de Trump: Diplomacia o fuerza
A pesar del despliegue, la estrategia de Trump sigue siendo una incógnita. El presidente recibió el pasado miércoles a su enviado especial, Steve Witkoff, y a su yerno, Jared Kushner, quienes le informaron sobre conversaciones indirectas mantenidas con Teherán apenas 24 horas antes.
Mientras la secretaria de prensa, Karoline Leavitt, sostiene que hay «razones y argumentos de sobra» para una intervención, el entorno del presidente asegura que está dedicando una cantidad inusual de tiempo a sopesar las consecuencias. El objetivo de una eventual operación sería un ataque quirúrgico de varios días diseñado para forzar a Irán a realizar concesiones drásticas en su programa nuclear.
Israel, preparado para un ataque conjunto
De forma paralela, Israel ha elevado su nivel de alerta al máximo. Según fuentes de Defensa, las fuerzas israelíes se están coordinando con Washington para un posible ataque conjunto. El gabinete de seguridad de Israel tiene previsto reunirse este domingo para evaluar la situación y autorizar su participación en la ofensiva si el Despacho Oval da luz verde.
La diplomacia parece ser el último hilo que sostiene la paz en la región. Sin embargo, la movilización de dos grupos de portaaviones y la retórica de «paciencia agotada» de la Casa Blanca sugieren que el margen de negociación es cada vez más estrecho. Si las conversaciones indirectas no dan frutos inmediatos, el fin de semana del 21 de febrero podría marcar el inicio de un nuevo y peligroso capítulo en el conflicto de Oriente Medio.




















