La actriz debuta en Cuatro con un formato de entrevistas producido por Vodevil Entertainment. La cantante catalana desvela su paso por terapia y su refugio en la oración en una charla marcada por la profundidad y la ausencia de menciones a relaciones pasadas.
El estreno de ‘Ex. La vida después’ este miércoles, 18 de marzo, ha supuesto el regreso de Ana Milán al horario estelar de Cuatro con un registro que combina la introspección con la agudeza característica de la intérprete. Bajo la producción de Vodevil Entertainment, la compañía de Risto Mejide, el formato se presentó como una suerte de heredero espiritual de ‘Viajando con Chester’, apostando por la conversación pausada y la apertura emocional de sus protagonistas.
A pesar de lo sugerente de su título, el programa eludió el morbo de las relaciones sentimentales terminadas. En su lugar, la entrega inaugural se sumergió en un análisis sobre la fe, la soledad y la madurez personal, sentando a la presentadora frente a Rosalía y, posteriormente, a Tamara Falcó.
Las preguntas directas de Milán a Rosalía
Fiel a su estilo, que bascula entre la calidez del abrazo y la frontalidad más absoluta, Ana Milán no dudó en plantear interrogantes insólitos a la artista internacional. Entre las cuestiones que más sorprendieron al espectador destacaron preguntas como si alguna vez «había muerto», su paso por el psicólogo o, de forma más descarnada, «qué te ha salvado de ser gilipollas».
Rosalía, que compartió confidencias acomodada junto a la presentadora sobre una escenografía que evocaba una nube, respondió con ingenio a cada envite. La cantante confesó que siente que muere «cada día» y reveló haber acudido a terapia durante un año, aunque en la actualidad prefiere sustituir esas sesiones por la oración.
La soledad y la transformación personal
El programa también permitió ver una faceta vulnerable de la propia conductora. A preguntas de la invitada sobre cómo había gestionado la soledad, Milán describió un proceso de transformación vital casi místico. «Yo me morí y se cayeron capas de mí. Fue un proceso feo, precioso, difícil y bellísimo hasta que florecí de nuevo», explicó la presentadora, definiendo su experiencia como un «desierto» necesario para su renacimiento personal.
La estructura del programa, que por momentos recordó estéticamente a otros espacios de entrevistas contemporáneos, dejó claro que el concepto de «ex» trasciende en este formato lo puramente amoroso para centrarse en lo que queda después de las grandes crisis o cambios de etapa.
Próximos invitados
Tras este arranque centrado en la espiritualidad, el programa continuará su andadura con una nómina de invitados que incluye a figuras del cine, la música y el entretenimiento. En las próximas semanas, pasarán por el sofá de Ana Milán nombres como Juan José Ballesta, Toñi Moreno, Juan y Medio, Rafa Sánchez (La Unión), Andy Morales (Andy y Lucas) y el concursante de telerrealidad Montoya.




















