El tenista murciano vence al argentino en tres sets (6-1, 4-6 y 6-3) tras superar un bloqueo mental con su revés y se medirá este viernes al kazajo Aleksandr Búblik
Carlos Alcaraz ya está en los cuartos de final del Masters 1000 de Montecarlo. El actual número uno del mundo y reciente campeón del Open de Australia logró imponerse este jueves al argentino Tomás Etcheverry por un marcador de 6-1, 4-6 y 6-3. Sin embargo, más allá de la victoria en el marcador, el encuentro supuso una batalla psicológica para el español, quien tuvo que exorcizar los fantasmas que le persiguen desde su reciente derrota en Miami para certificar su pase tras más de dos horas de juego en la arcilla monegasca.
El inicio del choque no presagiaba las dificultades posteriores. Alcaraz saltó a la pista con un tenis electrizante, haciendo gala de una extraordinaria velocidad en su ‘drive’ y una precisión quirúrgica en la red. Con una superioridad manifiesta, el murciano cerró la primera manga con un contundente 6-1 que parecía encarrilar un partido plácido. No obstante, la dinámica cambió de forma abrupta en el segundo set, cuando el jugador español comenzó a desconectarse de su revés, perdiendo el ‘feeling’ con la pelota y permitiendo que las dudas hicieran mella en su juego.
El bloqueo mental y la comunicación con el banquillo
La fragilidad emocional que Alcaraz arrastra desde la gira estadounidense afloró en el momento en que los errores no forzados con el revés empezaron a sucederse. «Tengo muy poca confianza en el revés», «es muy difícil confiar cuando no tengo feeling con la bola ahora» o «es complicado insistir cuando tengo cero feeling», fueron algunas de las frases que el tenista dirigió a su entrenador, Samuel López. A pesar de los constantes ánimos del técnico, el español entró en una espiral negativa que le llevó a estar dos ‘breaks’ abajo en el segundo parcial.
Incapaz de confiar en su golpe de izquierda, Alcaraz optó por invertirse constantemente para buscar la derecha, una estrategia que derivó en más fallos y en la pérdida del set por 4-6. El bloqueo mental recordaba peligrosamente a su despedida en Miami, evidenciando que incluso el líder del ranking ATP puede ver mermada su autoestima tras un mal día.
Reacción en el tercer set y cita con Búblik
Afortunadamente para sus intereses, Alcaraz supo encontrar la salida del túnel en la manga definitiva. En el tercer set, el español logró despejar las ideas y recuperar el dominio desde el fondo de la pista. Volvió a soltarse con el revés, firmando incluso algún ‘winner’ con ese golpe, lo que le permitió doblegar finalmente la resistencia de un combativo Etcheverry.
Esta victoria no solo le otorga el billete a la siguiente ronda, sino que supone un refuerzo moral ante el exigente calendario que tiene por delante. Sin tiempo para el descanso, Alcaraz se enfrentará este mismo viernes en cuartos de final al kazajo Aleksandr Búblik, un rival caracterizado por su imprevisibilidad. En caso de superar este nuevo escollo, el fin de semana le depararía enfrentamientos ante tenistas de mayor ranking, con la vista puesta en una hipotética final el domingo frente a Jannik Sinner, quien también necesitó tres sets para eliminar a Tomás Machác (6-1, 6-7 y 6-3).


















