El marqués de Luján se ve obligado a atender a la doncella en plena carretera en un episodio en el que Manuel desvela los detalles de su oferta a Ciro y Ángela se reconcilia con Curro
El melodrama diario de La 1 de Televisión Española afronta el cierre de su semana de emisión con un acontecimiento que mantendrá en vilo a los espectadores. En el capítulo 861 de ‘La Promesa’, que se emite este viernes 26 de junio, la trama se traslada a una situación límite en plena carretera, donde Alonso, el marqués de Luján, se ve obligado a actuar de urgencia ante el inminente nacimiento del hijo de María Fernández. La entrega de este viernes resolverá además las incógnitas sobre la continuidad de Ciro en el palacio y expondrá las consecuencias de los últimos movimientos entre los miembros del servicio y la familia noble.
La situación para María Fernández se complica de manera drástica al ponerse de parto en el momento menos propicio. La doncella se encuentra viajando en coche junto a Alonso, quien había decidido trasladarla personalmente para que la examinase un médico. Ante la imposibilidad de llegar a tiempo a su destino, el aristócrata, visiblemente nervioso, se convierte en la única persona disponible para asistir a la joven en el alumbramiento. Aunque el nacimiento llega a completarse, la alegría inicial se transforma de inmediato en una profunda preocupación tanto para la madre como para el propio marqués al percatarse de que el recién nacido no llora, dejando en el aire el estado de salud del bebé.
Por otro lado, el palacio recibe la confirmación de que Ciro ha decidido aceptar la propuesta de Manuel, anunciando de forma oficial que se queda en ‘La Promesa’ y descartando así su marcha. Ante esta situación, Manuel procede a detallar a Julieta las condiciones de la oferta que le trasladó al joven, motivado por su absoluta incapacidad para soportar la idea de perderla.
En el entorno de la zona noble, las dinámicas relacionales siguen ofreciendo nuevos giros. Ángela y Curro consiguen sellar su reconciliación tras haber mantenido serias discrepancias originadas por las dudas que manifestaba el muchacho respecto a marcharse una vez que se celebre el enlace matrimonial. En paralelo, la culpa continúa haciendo mella en Adriano y Martina, quienes no logran dejar atrás el remordimiento por la traición que cometieron contra Jacobo.
En lo que respecta al servicio de la finca, las aguas vuelven parcialmente a su cauce tras las últimas decisiones de la gestión. Después del anuncio oficial por parte de Cristóbal, Teresa y Ricardo recuperan de manera efectiva sus antiguas funciones dentro de la organización de la casa, volviendo a ejercer como ama de llaves y segundo mayordomo respectivamente tras el conflicto previo.


















