La 1 de TVE pospone la emisión al martes 30 de junio debido a la retransmisión deportiva. La entrega estará marcada por la honda preocupación en torno al hijo de María Fernández, los recelos de Curro hacia Manuel y la inminente visita de Máximo de Buenaventura.
La serie diaria de la televisión pública nacional sufre una alteración en su calendario habitual. El capítulo 862 de ‘La Promesa’, que inicialmente debía emitirse el lunes 29 de junio, quedará aplazado al martes 30 de junio. La 1 de TVE ha tomado la decisión de no ofrecer la ficción dicha jornada debido a la emisión del Mundial de Fútbol 2026, por lo que los espectadores de la producción de época tendrán que esperar al martes a las 18:35 horas para conocer el desenlace de las tramas en curso.
La nueva entrega arranca en un clima de extrema tensión y dramatismo. María Fernández ha dado a luz a su bebé, pero la felicidad por el nacimiento se transforma de inmediato en una profunda angustia. Tanto la madre como el marqués observan con pánico que el recién nacido no llora y ni siquiera realiza movimiento alguno, lo que desata los peores temores sobre si el niño ha nacido muerto. La inquietud se extiende de forma paralela a la zona de servicio del palacio, donde cunde la preocupación al comprobarse que es alta hora de la noche y ni María Fernández ni Alonso han regresado de su viaje a Villalquino.
En el plano empresarial y estratégico de la finca, los conflictos de intereses provocan nuevos roces familiares. Curro no oculta su total desacuerdo con la última maniobra de Manuel, quien ha aceptado aliarse con Ciro y repartir con él una parte de las acciones de su empresa. Ante este movimiento, Curro lanza una seria advertencia a su primo, asegurándole que esta alianza solo le reportará graves contratiempos, ya que define a Ciro como un hombre altivo, vil y carente de toda fiabilidad.
Los movimientos de tierras también desatan el malestar entre los nobles. Lorenzo aprovecha la coyuntura para malmeter a Leocadia, recriminando la determinación de Alonso de ceder el control de los terrenos de La Promesa a Jacobo en lugar de delegar dicha función en ella. Como consecuencia de estas intrigas, la señora de Figueroa experimenta un creciente sentimiento de aislamiento frente al resto de los miembros de la familia, a quienes llega a considerar unos desagradecidos por el trato recibido.
Por otro lado, la cotidianidad de la residencia se verá alterada ante la inminente llegada de un nuevo personaje. Máximo de Buenaventura, amigo íntimo del marqués de La Promesa, tiene la intención de realizar una visita al palacio de forma inmediata. Sin embargo, los preparativos institucionales ya generan fricciones debido a las exigencias previas remitidas por su ayuda de cámara, calificadas de demenciales. Cristóbal es el encargado de comunicar a Teresa, que ha sido readmitida en sus funciones como ama de llaves, que los requerimientos de la comitiva son excesivos y más propios del Rey de España que de un invitado noble.
Finalmente, las relaciones sentimentales secretas y los acercamientos íntimos marcan el devenir de los protagonistas. Adriano se muestra profundamente atormentado por el peso de los remordimientos que le genera su romance clandestino con Martina. En una situación opuesta se encuentran Julieta y Manuel, quienes protagonizan un instante de gran complicidad. Durante este encuentro privado, ella le confiesa abiertamente que se ha transformado en alguien muy especial para su vida, a lo que Manuel, con una mirada de profunda admiración, le replica que dicha circunstancia no supone ningún problema para él.


















