Ceuta — El Teatro Auditorio Revellín volvió a vestirse de gala este fin de semana para convertirse en el epicentro de la danza y la memoria histórica de la ciudad. El Ballet LSMS cautivó al público ceutí con el estreno de ‘Tharvessía, La Memoria del Mar’, una obra original de la coreógrafa María José Lesmes que transforma las raíces y el pasado de Ceuta en un emocionante movimiento escénico.
La pieza, cuyo proceso de creación y ensayos comenzó el pasado otoño, se plantea como un viaje simbólico a través del Estrecho de Gibraltar. Sin necesidad de palabras, el espectáculo logra narrar el paso de civilizaciones clave —desde los primeros contactos de fenicios y griegos hasta la evolución contemporánea de la ciudad— utilizando el baile flamenco, el gesto y el ritmo como únicos vehículos narrativos.
El mar como hilo conductor y diseño de vanguardia
En esta producción, el mar no es un simple decorado, sino el gran protagonista y testigo del tiempo; una frontera que a la vez une culturas. Este concepto se trasladó de forma magistral al apartado visual del espectáculo:
- Vestuario conceptual: Los trajes de gitana de las bailorinas fueron diseñados para evocar las tonalidades y la fuerza del Mediterráneo y el Atlántico.
- La bata de cola oceánica: Destacó especialmente un diseño cuya espectacular y larga cola simulaba con precisión el vaivén de las olas, fundiendo la danza con la naturaleza marina.
“Es algo distinto, es espectacular”, coincidían los asistentes al salir de un auditorio completamente entregado a la propuesta sensorial de Lesmes.
Coordinación, constancia y memoria viva
Detrás del éxito de ‘Tharvessía’ se esconde un intenso trabajo en equipo. Tras la función, los propios integrantes del ballet destacaron que la cohesión y la constancia han sido las claves para sacar adelante un montaje de tal complejidad técnica.
“Tenemos un grupo muy bueno, nos coordinamos muy bien”, explicaron los artistas, visiblemente satisfechos por el resultado tras meses de ensayos.
Con este estreno, el Ballet LSMS consolida su ya tradicional línea de producciones anuales, demostrando una vez más que la memoria de un pueblo no es algo estático ni cerrado, sino un elemento vivo que sigue respirando a través del arte y la emoción de sus habitantes.

















