MADRID. El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha calificado de «agravio a la dignidad de Europa» la decisión del Gobierno italiano de imponer controles fronterizos a los viajeros procedentes de España a raíz de la reciente crisis migratoria en Ceuta, una medida que derivó posteriormente en una respuesta simétrica por parte de las autoridades españolas.
Albares ha tildado la actuación del Ejecutivo transalpino de «arbitraria», recordando que las autoridades de ese país «sabían que, debido al sistema de doble filtro que opera en Ceuta y Melilla, el espacio Schengen estaba plenamente garantizado». Ante esta situación, el jefe de la diplomacia española ha apelado de forma explícita a la «solidaridad de todos los socios europeos», subrayando que este principio constituye uno de los pilares fundamentales del proyecto comunitario.
Asimismo, el titular de Exteriores ha mostrado su sorpresa ante la postura adoptada por Roma, señalando que resulta contradictoria dada la propia realidad migratoria de la península itálica. En este sentido, Albares ha zanjado la cuestión recordando que Italia afronta un volumen elevado de entradas, habiendo registrado el año pasado «el doble de recepción de migrantes» en comparación con las cifras contabilizadas en España.








