Analistas y fuentes políticas en Rabat consideran que el desplazamiento de la Jefatura del Estado se interpretaría como una provocación en pleno periodo electoral marroquí.
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Un eventual viaje del Rey Felipe VI a Ceuta, tras la posibilidad planteada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención en la Cadena SER, ha generado inquietud en los círculos políticos de Rabat en un momento marcado por la campaña electoral en el país vecino.
Aunque el Gobierno de Marruecos no ha emitido un pronunciamiento oficial al respecto, analistas y responsables políticos consultados en la capital marroquí señalan la inconveniencia de realizar dicho desplazamiento institucional en el clima actual:
- Efecto sobre la crisis: Una visita del monarca español «solo serviría para reavivar la crisis», advierten fuentes políticas marroquíes, que apelan a rebajar la tensión diplomática entre ambas naciones.
- Prioridades en la frontera: Rabat aboga por centrar los esfuerzos en soluciones pragmáticas para gestionar el retorno de las personas que cruzaron la frontera durante las entradas masivas de los días 30 y 31 de julio.
El debate sobre la visita real añade un elemento de delicadeza a las relaciones bilaterales, mientras la prensa marroquí se hace eco del anuncio de Sánchez en un contexto social y político especialmente complejo para la región.








