Adif sostiene que el bache detectado en octubre en la vía de Adamuz, tres meses antes del accidente ferroviario, se mantuvo siempre dentro de los márgenes de tolerancia fijados por la normativa europea y no afectó a la seguridad.
Las aclaraciones han sido realizadas por el director general de Operaciones y Explotación de la compañía pública, Ángel García de la Bandera, tras conocerse las respuestas enviadas por los peritos judiciales a la Guardia Civil. El directivo precisó que los datos proceden de contestaciones a requerimientos del instituto armado y no de un informe judicial definitivo, confirmando que en octubre se midió una anomalía geométrica de 6,4 milímetros en el carril.
Según la versión del gestor de infraestructuras, esta cifra se sitúa lejos de los 16 milímetros a partir de los cuales se considera que existe un problema de confort, por lo que la reglamentación estipulaba un seguimiento preventivo y no una reparación inmediata. Adif añade que las auscultaciones dinámicas de noviembre registraron aceleraciones de 40 m/s², por debajo del límite de 70 m/s², y que las diferencias de altura entre carriles tampoco rebasaron los niveles de alarma establecidos en las directivas comunitarias.
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Por su parte, la hipótesis de los investigadores apunta a que el paso de las ruedas por este desnivel de 6,4 milímetros provocó un «efecto balancín» que transfirió cargas dinámicas al carril opuesto. Los peritos señalan que esta interacción constante pudo acelerar la fatiga del material en la soldadura aluminotérmica —la parte más débil del raíl— y favorecer la propagación rápida de microgrietas internas hasta causar la fractura de la unión.








