El viaje, que se concretará en las próximas semanas, será la primera visita oficial del monarca a las ciudades autónomas y reactiva la atención sobre la relación diplomática con Marruecos.
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Madrid (EFE) — La Casa Real y el Gobierno de España trabajan en la organización de una inédita y relevante visita del rey Felipe VI a Ceuta. Tras la entrada masiva de miles de personas los pasados 30 y 31 de julio, el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, confirmó en el Congreso de los Diputados que el desplazamiento se producirá en las próximas semanas para trasladar el «compromiso absoluto del Estado» con la ciudad.
El viaje cuenta con un marcado trasfondo institucional y diplomático:
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- Primer viaje de su reinado: Se trata de la primera visita oficial de Felipe VI como jefe del Estado tanto a Ceuta como a Melilla desde su proclamación.
- Precedente histórico: La última visita real a las ciudades autónomas corrió a cargo de los reyes Juan Carlos I y Sofía en noviembre de 2007, un acontecimiento que desencadenó un tenso choque diplomático con Rabat.
- Respaldo institucional: El presidente ceutí, Juan Vivas, subrayó la plena implicación del monarca con la ciudad, recordando que Felipe VI ha manifestado reiteradamente su preocupación por la seguridad e integridad del territorio español.
Equilibrio geopolítico y prudencia con Marruecos
El anuncio sitúa de nuevo el foco en las relaciones bilaterales con Marruecos. Aunque desde la oposición y distintos sectores políticos se ha apuntado a una posible orquestación del salto masivo desde el país vecino, el presidente del Gobierno reiteró que «no hay pruebas» directas contra las autoridades marroquíes y descartó adoptar posturas de confrontación, defendiendo una política de «buena vecindad».
Desde Moncloa recalcan que la visita no debería alterar la relación con Rabat, recordando que la soberanía sobre Ceuta y Melilla constituye una línea roja innegociable. No obstante, el antecedente de agosto —mes en el que dos ministros marroquíes reclamaron la soberanía de ambas plazas y provocaron la protesta formal de Exteriores— aconseja cautela en los preparativos de la agenda real.




