La ministra de Infancia defiende el reparto autonómico para destensionar la ciudad, mientras advierte del «silencio» de Marruecos ante 600 expedientes de verificación.
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La ministra de Infancia y Juventud, Sira Rego, ha calificado este lunes de «imprescindible» la derivación a la península de los menores migrantes no acompañados custodiados en Ceuta. Durante su comparecencia en la Comisión de Infancia y Juventud del Congreso, Rego ha urgido a redistribuir a este colectivo para «destensionar» la crisis de la ciudad autónoma y garantizar una atención adecuada, una postura que contrasta de forma directa con la expresada horas antes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reticente a realizar traslados a la península.
Entre las medidas planteadas, la titular de Infancia ha avanzado que 500 niñas se encuentran a la espera de que el presidente de Ceuta, Juan Vivas, autorice su traslado a pequeños recursos de acogida repartidos por el territorio peninsular.
Vías de derivación y protección jurídica
Para materializar la salida de los menores de la ciudad autónoma, el Ministerio contempla tres vías operativas:
- Acuerdos bilaterales: Alianzas directas entre comunidades autónomas para proceder a una acogida urgente sin dilaciones burocráticas.
- Acogida familiar: Redes de familias colaboradoras que han ofrecido sus domicilios para la recepción temporal.
- Reunificación familiar: Tramitación condicionada a entornos seguros, un proceso obstaculizado por la falta de respuesta de Rabat tras la remisión previa de unos 600 expedientes de verificación.
Rechazo a la criminalización del colectivo
Durante su intervención, la ministra ha insistido en que «la infancia es una responsabilidad y un asunto de país», enfatizando que la condición fronteriza de Ceuta no debe implicar el abandono institucional de la ciudad. Rego ha remarcado que no se contemplan devoluciones automáticas sin garantías jurídicas individuales, definiendo el debido proceso como una «conquista democrática».
Asimismo, la responsable del área ha condenado los episodios de violencia, las batidas callejeras y la paralización del reparto de alimentos que se vienen registrando en las barriadas ceutíes, instando a las fuerzas políticas a evitar discursos de odio en la gestión de la emergencia humanitaria.








