El ministro de Asuntos Exteriores traslada a su homólogo Naser Burita que la integridad territorial es indiscutible y apunta a la agitación en redes sociales como detonante de la crisis migratoria.
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha manifestado un rechazo contundente ante las recientes declaraciones de miembros del Gobierno de Marruecos reabriendo la reivindicación de la soberanía sobre Ceuta y Melilla. En una entrevista concedida a Televisión Española, el jefe de la diplomacia española calificó estas manifestaciones de «absolutamente inaceptables» y advirtió de que este tipo de posicionamientos «degradan la relación bilateral» entre ambos países vecinos, subrayando con firmeza que la soberanía española sobre las dos ciudades autónomas no forma ni formará parte de ninguna agenda de negociación diplomática.
Albares confirmó haber mantenido un contacto directo con su homólogo marroquí, Naser Burita, para transmitirle formalmente el malestar del Ejecutivo español. Frente a las alegaciones del canciller alauita, quien justificó las intervenciones de sus ministros encuadrándolas en la dinámica interna previa a un periodo electoral y desligándolas de la postura oficial del Reino de Marruecos, el ministro español rehuyó cualquier justificación partidista. Albares remarcó que el Gobierno mantendrá una postura de firmeza absoluta en la defensa de la integridad territorial del Estado frente a cualquier cuestionamiento procedente del exterior.
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En relación con el asalto migratorio masivo registrado en las fronteras ceutíes a finales del pasado mes de julio, el titular de Exteriores detalló las explicaciones recabadas desde Rabat en los primeros momentos de la crisis. Según su testimonio, el Gobierno marroquí negó categóricamente estar detrás del repunte de la presión fronteriza y se comprometió a desplegar efectivos de refuerzo para frenar el flujo de personas. A pesar de que las autoridades españolas evitan señalar de forma concluyente la autoría de la maniobra a la espera de las investigaciones oficiales en curso, Exteriores sitúa el origen de la crisis en una campaña de intoxicación y agitación coordinada en plataformas digitales.
A juicio de la cancillería española, la distorsión interesada en redes sociales sobre una reciente sentencia del Tribunal Supremo actuó como detonante directo para movilizar a miles de personas hacia el perímetro fronterizo de la ciudad autónoma el pasado 30 de julio. Albares concluyó señalando que los organismos de seguridad e inteligencia del Estado continúan trabajando para recabar evidencias sólidas sobre la planificación de estos episodios, con el objetivo de adoptar las medidas diplomáticas y operativas necesarias que impidan la repetición de escenarios de inestabilidad en la frontera sur de la Unión Europea.








