CEUTA.— El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, se encuentra contra las cuerdas y sopesa seriamente presentar su renuncia al cargo. Tras haber descartado tajantemente su dimisión tras la desclasificación de los documentos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre el asalto masivo a la frontera del pasado 30 de julio, fuentes del mando único de la Administración Central admiten en privado que el representante del Ejecutivo «se está pensando» tirar la toalla e incluso habría esbozado ya su carta de dimisión.
La posición de Pérez Triano se ha vuelto insostenible debido a las flagrantes contradicciones mantenidas sobre la cadena de avisos previa a la avalancha migratoria en El Tarajal:
- 29 de julio: Un agente del CNI alerta por mensajes y una llamada de 11 minutos al jefe de Gabinete de la Delegación, Gonzalo Sanz, sobre la inminencia del salto masivo.
- 9 de septiembre: Tras la desclasificación de Moncloa, Pérez Triano niega rotundamente haber recibido la alerta y afirma que «no sabía nada», provocando la salida de su jefe de Gabinete.
- Versión del jefe de Gabinete: Gonzalo Sanz renuncia desmintiendo al delegado y asegura formalmente que la información del CNI «fue transmitida por mi persona al propio delegado ese mismo día».
- Rectificación posterior: Acorralado por los datos, el delegado admitió más tarde haber mantenido esa conversación, aunque la tildó de «rutinaria», intentando restar valor a los avisos de Inteligencia.
Pese a que la Delegación insiste públicamente en mantener la agenda oficial de Pérez Triano, en el seno del Gobierno reconocen abiertamente que su permanencia «pende de un hilo» tras haber quedado en evidencia frente a los informes desclasificados por el Ministerio de Defensa y la citación como testigo de su exjefe de Gabinete ante la Audiencia Nacional.








