Gonzalo Sanz declara ante la jueza María Tardón que la frontera «parecía Sarajevo», revela que alertó al exdelegado con informes del CNI y pone a disposición su móvil, que contiene 19 mensajes no desclasificados con Inteligencia.
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Madrid | Un testimonio clave ha sacudido las investigaciones del caso Ceuta en la Audiencia Nacional. Gonzalo Sanz, exjefe de gabinete del exdelegado del Gobierno Miguel Ángel Pérez Triano, rebatió de forma tajante la tesis de Moncloa sobre la imprevisibilidad de la avalancha migratoria de los días 30 y 31 de julio. Ante la magistrada María Tardón, Sanz aseguró que desde la representación estatal en la ciudad autónoma «no se paró en ningún momento de pedir ayuda antes, durante y después» del inicio de la crisis.
El testigo, que acudió a la sede judicial portando una carpeta con abundante documentación y notas internas, ratificó que trasladó a Pérez Triano las advertencias «gravísimas» remitidas por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) el 29 de julio, así como los constantes avisos de los Servicios de Información de la Guardia Civil recibidos desde el 23 de julio. Para probar su versión, puso a disposición del juzgado su teléfono móvil personal, advirtiendo a la instructora de que el terminal alberga un registro de una llamada y 19 mensajes con el CNI que aún no han sido desclasificados por el Ejecutivo central.
Un escenario desbordado y tensiones con Moncloa
Sanz describió con crudeza la situación vivida en el paso fronterizo durante la jornada del 30 de julio, llegando a afirmar que el ambiente que se respiraba en la zona «parecía Sarajevo». Según su relato, cuando interpeló al jefe de la Policía de Marruecos en la zona de exclusión internacional para requerirle que frenara los cruces, este se cruzó de brazos aduciendo: «¿Por qué voy a cerrar la frontera?». En el lado español, las autoridades policiales declinaron igualmente adoptar un cierre limítrofe argumentando que esa orden «tenía que darla directamente el ministro» del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
El ex alto cargo situó el origen de las fricciones con Madrid en un comunicado elaborado el 27 de julio donde se reclamaban «acciones extraordinarias e inmediatas». La iniciativa generó un fuerte malestar en la sede de la Presidencia: «Eso no le encantó a Moncloa», declaró ante la jueza, añadiendo que a partir de ese instante «se enrareció todo» y los auxilios solicitados a las secretarías de Estado de Seguridad, Defensa, Migraciones y Política Territorial quedaron sin respuesta.
Dimisión por desacuerdo y falta de contacto con Sánchez
Respecto a las razones de su dimisión, Sanz explicó que abandonó el cargo al constatar que Pérez Triano negó públicamente haber recibido las alertas del CNI que él mismo le había transmitido de forma verbal. Asimismo, reveló que el entonces delegado del Gobierno no mantuvo ninguna conversación telefónica directa con el presidente Pedro Sánchez hasta que este decidió desplazarse de urgencia a Ceuta el mismo 30 de julio, confirmando además que la ciudad autónoma carece de un plan de seguridad específico para responder a invasiones de esta naturaleza.
La contundencia de la declaración ha sido valorada por fuentes jurídicas presentes en el interrogatorio como un punto de inflexión en la causa, sugiriendo que la derivación de responsabilidades por la falta de auxilio a la ciudad autónoma podría escalar hacia la Secretaría de Estado de Seguridad y la cúpula del Ministerio del Interior.




