Don Juan Carlos y Doña Sofía protagonizaron hace casi dos décadas la primera visita de un jefe del Estado español a la ciudad en 80 años, en una jornada de fervor popular que desató una dura crisis diplomática con Marruecos.
Ceuta | El 5 de noviembre de 2007 quedó grabado en la memoria de los ceutíes como una jornada de fervor patriótico e importancia histórica. Aquel día, los Reyes Don Juan Carlos I y Doña Sofía desembarcaron en Ceuta para cumplir con un «compromiso pendiente» con la ciudad autónoma, en lo que supuso la primera y única visita oficial del monarca durante sus más de tres décadas de reinado.
Para encontrar un precedente similar en las plazas norteafricanas había que remontarse ocho décadas atrás, cuando el rey Alfonso XIII visitó la ciudad en 1927. Durante las apenas cinco horas que duró la estancia oficial, decenas de miles de personas se echaron a las calles agitando banderas de España y abarrotaban la Plaza de África para aclamar a los monarcas frente al Palacio de la Asamblea al grito unánime de «Ceuta es España».
Enfado de Rabat y llamada a consultas del embajador
El desplazamiento real, sin embargo, se desarrolló bajo un clima de máxima tensión geopolítica. El anuncio del viaje por parte del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero provocó una reacción furibunda por parte del Reino de Marruecos, que consideró la presencia de la Corona española en la ciudad como un «atentado a la soberanía» del país vecino.
Como medida de protesta, el rey Mohamed VI decidió llamar a consultas de manera indefinida a su embajador en Madrid, Taib Fassi Fihri. En paralelo, se convocaron manifestaciones de rechazo en los pasos fronterizos de Bab Sebta y diversas voces políticas en Rabat reclamaron abiertamente la titularidad marroquí sobre Ceuta y Melilla.
Un hito que marcó la diplomacia española
A pesar de los reproches y el choque con Marruecos, el viaje se llevó a cabo íntegramente según la agenda prevista. Don Juan Carlos dirigió unas palabras al pueblo ceutí para trasladarles el «afecto e íntimo respaldo» de la Monarquía, defendiendo el derecho indiscutible de la población a recibir la visita de su Jefe del Estado.
Aquel viaje de 2007 no solo satisfizo un anhelo histórico de los ciudadanos ceutíes, sino que condicionó durante años la agenda exterior de la Casa Real, convirtiéndose en el último gran referente de la presencia directa de la Corona en las ciudades autónomas.








