Barcelona — El presidente de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, ha descartado ejercer el rol de jefe de la oposición al Gobierno de Salvador Illa en el Parlament una vez se aplique la ley de amnistía y se concrete su regreso a España. El líder independentista sostiene que no resulta idóneo que la figura de un expresidente de la Generalitat asuma las funciones directas de fiscalización y control parlamentario del Ejecutivo en ejercicio.
Con esta determinación, Puigdemont abre formalmente en la formación el proceso para preparar la sucesión política e institucional con vistas a definir las futuras candidaturas que opten a disputar la Presidencia de la Generalitat.
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Redescubrimiento de la realidad política catalana
De cara a su eventual retorno a Cataluña tras el levantamiento de las medidas judiciales, el líder de Junts ha señalado que su prioridad será tomar contacto con la realidad social del territorio y entablar diálogo con las nuevas generaciones de ciudadanos. Puigdemont ha argumentado además que, tras varios años residiendo en el extranjero para proteger institucionalmente la Presidencia, busca retomar su actividad sin asumir la jefatura formal de la oposición en el hemiciclo catalán.
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La renuncia a asumir el papel de líder de la oposición en el Parlament reorganiza el escenario interno dentro de Junts per Catalunya, que deberá fijar el relevo técnico y político en el grupo parlamentario para coordinar el trabajo de fiscalización al Govern de Salvador Illa.











