El líder de Vox, de visita electoral en Tordesillas, califica el cese de Antelo como una distracción frente a su «batalla» contra el Gobierno de Pedro Sánchez.
En plena campaña electoral en Castilla y León, el presidente de Vox, Santiago Abascal, ha querido cerrar filas en torno a la reciente inestabilidad interna de su formación en la Región de Murcia. Tras el cese del portavoz parlamentario, Miguel Ángel Antelo, Abascal ha rechazado que este conflicto vaya a mermar el rumbo del partido, atribuyendo la relevancia de la crisis a una supuesta pinza entre los dos principales partidos nacionales.
«Nada va a desviar mi atención»
Preguntado directamente por los motivos de la salida de Antelo, Abascal evitó entrar en detalles orgánicos y prefirió elevar el tono contra sus adversarios políticos. Según el líder de Vox, la formación se encuentra en una «batalla terrible» contra lo que define como un «gobierno criminal y corrupto», y no permitirá que cuestiones internas empañen ese objetivo.
«Nada va a desviar mi atención del cumplimiento de mis obligaciones. Mi principal misión es lograr que el aprendiz de tirano abandone el poder», afirmó con rotundidad.
Acusaciones contra Génova y Ferraz
Abascal ha sido especialmente crítico con la cobertura y el origen de las críticas recibidas por la gestión en Murcia, señalando una coordinación entre el Partido Popular y el PSOE:
- Campañas orquestadas: Denunció la existencia de «argumentarios idénticos» lanzados desde las sedes nacionales de ambos partidos.
- Intereses compartidos: Aseguró que las críticas responden a una estrategia diseñada «al alimón» por Génova y Ferraz para debilitar a Vox.
- Firmeza ante la «traición»: El dirigente insistió en que no se dejará distraer por «traiciones ni ambiciones» personales dentro de sus filas.
Contexto electoral
Estas declaraciones se producen en un momento estratégico para Vox, que busca consolidar su electorado en Castilla y León. Al centrar su discurso en la confrontación directa con Pedro Sánchez, Abascal intenta neutralizar el ruido interno y evitar que la crisis en Murcia —uno de sus principales feudos— afecte a sus expectativas de voto en la región castellanoleonesa.



















