En un mundo que cambia velozmente impulsado por el desarrollo tecnológico, la digitalización y la globalización, nuestras ciudades, pueblos y territorios deben transformarse, adaptándose a las nuevas necesidades de nuestras formas de vida, trabajo y ocio actuales para mantener su utilidad.
Lee tambien: CECE y el proceso electoral: cuando lo que antes era sencillo ahora se complica
Esta transformación también es necesaria para afrontar con éxito el futro y los retos a los que nos enfrentamos como sociedad, con una contribución clave para mitigar y a atajar los desequilibrios medioambientales, sociales y económicos que amenazan el bienestar de las próximas generaciones y la preservación de nuestro planeta.
Desde hace años, cada Día Mundial de la Arquitectura, hemos puesto de relieve la importancia y la capacidad de la Arquitectura para mejorar la vida de las personas; hacer frente a los efectos del calentamiento global; contribuir a que el acceso a una vivienda digna y adecuada sea universal, y a tratar de paliar el fenómeno de la España vaciada, favoreciendo la cohesión social. En definitiva, hemos proclamado el valor de la Arquitectura para ayudarnos a vivir mejor, conscientes de que un 75% de los edificios residenciales no son accesibles, casi dos millones de personas no pueden salir de sus casas si no es con ayuda y que el 75% del parque inmobiliario es altamente contaminante porque se construyó antes de que estuvieran en vigor las primeras directivas de eficiencia energética.
Lee tambien: El enigma del 20N en Ceuta: ¿por qué Sánchez canceló antes y vuelve ahora al ‘kilómetro cero’ del franquismo?
Ahora, la ‘Ola de Renovación’ que van a permitir impulsar los fondos europeos Next Generation es la oportunidad de emprender, de forma real y generalizada, la transformación que precisan nuestras viviendas, edificios, pueblos, ciudades y territorios.
Por eso, este año 2021, conmemoramos el Día Mundial de la Arquitectura convencidos de que “Ahora, lo hacemos posible”
Ahora, podemos aprovechar los fondos Next Generation y el impulso de la iniciativa de la Unión Europea para acometer una ola de renovación de edificios y viviendas y de regeneración de espacios urbanos que llegue a todos los rincones del país, desde las grandes ciudades al pueblo más pequeño, con un efecto multiplicador que sirva para construirnos un futuro mejor para todos.







